La tensión entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva alcanzó un nuevo pico este lunes, con declaraciones cruzadas que profundizaron el quiebre en las relaciones bilaterales entre los dos países más grandes de América del Sur. El conflicto, que comenzó con intercambios verbales en foros internacionales, derivó en una escalada de posiciones que ya preocupa a cancillerías de la región.
Desde la Casa Rosada, funcionarios del Ejecutivo nacional respaldaron la postura del presidente Milei, mientras que la oposición argentina reclamó moderación y advirtió sobre las consecuencias económicas y comerciales de deteriorar el vínculo con Brasil, principal socio comercial del país. La oposición calificó la situación de innecesaria y peligrosa para los intereses nacionales.
La crisis abre interrogantes sobre el futuro del Mercosur y los acuerdos comerciales en curso. Analistas consultados por medios regionales advierten que una ruptura prolongada podría afectar cadenas productivas compartidas y enfriar inversiones que ambas economías necesitan con urgencia.















