Apenas una semana después del escándalo en All Boys, el arbitraje volvió a quedar en el centro de la escena con decisiones discutidas en la Liga Profesional, el clásico de Avellaneda y la Primera Nacional.
El arbitraje del fútbol argentino volvió a quedar este fin de semana en el ojo de la tormenta, acumulando fallos cuestionados, revisiones interminables del VAR y protestas airadas que recorrieron desde la máxima categoría hasta los rincones más calientes de la Primera Nacional.
En Córdoba, durante la goleada de River ante Belgrano, la tecnología intervino por triplicado y desató la bronca de ambos bancos. El árbitro Pablo Dóvalo anuló una roja a Lisandro López tras advertir una simulación de Ángel Correa, convalidó el 1-0 de Tomás Galván pese a las dudas sobre la posición de Gonzalo Montiel y le ahogó el cuarto tanto al propio Correa por una mano previa de Francisco Ortega.
Las polémicas no se detuvieron allí y tuvieron réplicas inmediatas en otros escenarios clave de la Liga Profesional. En La Plata, Estudiantes cayó por 2-1 frente a San Lorenzo en un encuentro marcado por un penal sancionado a instancias del VAR por un agarrón de Ezequiel Herrera sobre Tomás Palacios, mientras que en el clásico de Avellaneda entre Racing e Independiente, Juan Barinaga apenas recibió tarjeta amarilla tras un durísimo planchazo en el torso de Maximiliano Meza que todo el Rojo reclamó como expulsión directa.
El dato más insólito de la fecha, sin embargo, se registró en la Primera Nacional, donde Ferro venció 1-0 a Racing de Córdoba gracias a un penal sancionado por Bruno Amiconi que no solo generó profundas discusiones sobre la posición natural del brazo de Jonathan Bay, sino que además las cámaras confirmaron que la infracción había ocurrido claramente fuera del área.
Las repercusiones de estos arbitrajes mantendrán en alerta a los tribunales de disciplina y a la AFA, que observa cómo la tensión en los torneos de ascenso y de primera división escala fecha a fecha a medida que se definen los campeonatos y los puestos de clasificación.
Con los ánimos caldeados en planteles y cuerpos técnicos tras un fin de semana plagado de suspicacias, el foco volverá a instalarse inevitablemente sobre los arbitrajes en la próxima fecha, donde cualquier mínimo detalle tecnológico o humano encenderá otra vez la mecha.












