A dos meses del inicio de las conversaciones, la desconfianza crece en el partido fundado por Mauricio Macri ante la ausencia de respuestas concretas del oficialismo. La disputa por las PASO en el Congreso amenaza con dinamitar cualquier entendimiento.
Las negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) para alcanzar un eventual acuerdo electoral atraviesan su momento de mayor incertidumbre política, cruzadas por las exigencias mutuas en torno a los apoyos parlamentarios que el Gobierno necesita para aprobar la reforma política. Este martes se llevará a cabo un nuevo encuentro en la Casa Rosada con la participación de figuras clave de ambos espacios, aunque puertas adentro del macrismo predomina el escepticismo sobre los avances reales que puedan conseguirse.
De la mesa de diálogo participarán nuevamente Cristian Ritondo y Fernando de Andreis en representación del PRO, mientras que por el oficialismo asistirán Diego Santilli junto a los hermanos Martín y Lule Menem. Tras dos meses de reuniones periódicas, la falta de respuestas institucionales y electorales empezó a vaciar de contenido las expectativas iniciales de una alianza que logre ordenar el escenario político tanto en la Ciudad de Buenos Aires como a nivel nacional.
El principal foco de conflicto se concentra en el territorio porteño, donde las conversaciones exploraban la posibilidad de una fórmula conjunta entre Jorge Macri y un dirigente libertario, mencionándose en reiteradas oportunidades a la karinista Pilar Ramírez. Sin embargo, transcurrido este tiempo, en el partido amarillo advierten que no existen certezas sobre las reglas de juego que regirían una hipotética coalición, ni sobre el margen de autonomía y los lugares que conservaría el macrismo dentro de una estructura dominada con verticalismo por la Casa Rosada.
El dato más sensible que tensiona la negociación pasa por el debate en torno a la reforma política que impulsa el Ejecutivo en el Congreso, cuyo eje central es la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La posible negativa del PRO a respaldar esta iniciativa —especialmente en el Senado y con la incógnita sobre la postura final de Cristian Ritondo en Diputados— desnuda una contradicción profunda: mientras negocian una fusión electoral, el macrismo resiste la caída de una herramienta clave de la que históricamente hizo uso para dirimir sus internas.
Esta parálisis en las tratativas obligó a la cúpula partidaria a reactivar conversaciones internas que contemplan escenarios alternativos, incluido el lanzamiento de una candidatura presidencial propia para 2027 si el acuerdo con los libertarios termina de naufragar. Con Hernán Lacunza ya anotado en la discusión sucesoria ante la decisión de Mauricio Macri de mantenerse al margen por el momento, el PRO analiza si le conviene diluirse dentro de la estructura de La Libertad Avanza o sostener una estrategia de competencia independiente.
El resultado de la cumbre de este martes funcionará como un test crítico para medir el margen de supervivencia política de una alianza que nació bajo la premisa de la pragmática gobernabilidad pero que hoy choca contra los recelos territoriales. Si no logran blindar un esquema de cooperación antes de que el Congreso avance con la ley electoral, el divorcio táctico entre ambos sectores quedará consumado de cara al próximo año.












