El jefe de Gabinete recibió en la Casa Rosada al tucumano Osvaldo Jaldo y espera al correntino Juan Pablo Valdés, en una ofensiva que incluye pactos de no agresión en los distritos a cambio de votos clave en el Senado.
El Gobierno nacional aceleró las gestiones políticas para destrabar la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el Congreso. Diego Santilli inauguró una nueva ronda de negociaciones directas con los gobernadores dialoguistas desde la Jefatura de Gabinete, con la mira puesta en conseguir los votos que le faltan en el Senado para sancionar la reforma electoral y, en una segunda etapa, blindar el debate del Presupuesto 2027.
El primer turno en Balcarce 50 fue para el mandatario de Tucumán, Osvaldo Jaldo, mientras que en la agenda inmediata figura el correntino Juan Pablo Valdés. En paralelo, Santilli mantuvo un encuentro con el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, enfocado en seguridad y posicionamiento bonaerense. La seguidilla de reuniones en Buenos Aires le da continuidad al despliegue territorial iniciado días atrás, cuando el ministro coordinador viajó junto a Karina Milei a Salta para mostrarse en el Salar del Hombre Muerto junto a Gustavo Sáenz y al catamarqueño Raúl Jalil, secundados por el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y el secretario de Medios, Fabián Fernández.
Esta reactivación del diálogo responde a la necesidad de capitalizar el reciente paso de Javier Milei por el Argentina Week en París, donde compartió comitiva con 13 jefes provinciales pero no logró cerrar compromisos definitivos. En aquella gira europea, que dejó como datos políticos salientes las ausencias de mandatarios de peso como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba), la discusión sobre el futuro de las primarias quedó formalmente abierta pero sin los números garantizados para el recinto.
Detrás de las fotos institucionales asoma una pragmática moneda de cambio: a diferencia del año pasado, La Libertad Avanza ofrece a los mandatarios aliados no armar listas locales competitivas o presentar candidatos de baja intensidad para no amenazar sus territorios, priorizando el proyecto de reelección presidencial de Milei. El esquema busca fidelizar a figuras como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza) e incorporar a mandatarios como Ignacio Torres (Chubut), Claudio Poggi (San Luis) o Rolando Figueroa (Neuquén), aunque muestra ruidos evidentes: en Tucumán, Jaldo tomó distancia tras fijar comicios provinciales para el 9 de mayo, sabiendo que su rival violeta confirmado será Lisandro Catalán, exfuncionario de Guillermo Francos.
El objetivo inmediato de la Casa Rosada es forzar un dictamen de comisión en la Cámara alta durante el transcurso de octubre, apoyándose en el bloque de mandatarios que sellaron la foto parisina. Para lograrlo, el oficialismo deberá calibrar hasta dónde cede en el armado de las boletas provinciales sin desarticular a su propia tropa libertaria en el interior, un equilibrio que pondrá a prueba la disciplina legislativa de los bloques que responden a los gobernadores.
La ofensiva que encabeza Santilli desnuda la urgencia del oficialismo por desactivar las PASO antes de que el calendario de 2027 comience a ordenar las candidaturas provinciales por cuenta propia. Con las fechas electorales de varios distritos ya fijadas y una relación con el peronismo dialoguista que alterna pactos y tensiones territoriales, la capacidad del Gobierno para transformar las visitas protocolares en manos alzadas en el recinto marcará el pulso de su gobernabilidad parlamentaria.














