
El capitán de River, ya retirado de la Selección, pidió que la AFA designe directamente un campeón si va a seguir avalando estas actuaciones arbitrales.
Nicolás Otamendi no guardó silencio tras la derrota de River en el Superclásico. El zaguero y capitán millonario salió al cruce de la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con un mensaje directo hacia Claudio Tapia, cuestionando la gestión del organismo y la calidad de las designaciones arbitrales que se vienen observando en la Liga Profesional.
«Que designen el próximo campeón y no competimos», lanzó Otamendi, una frase que en el vestuario de River sonó a hartazgo acumulado y no solo a bronca post partido. El defensor apuntó específicamente a la actuación del árbitro Nicolás Ramírez durante el clásico y también al rol de Trucco en el VAR, al que responsabilizó por decisiones que —según su lectura— inclinaron la balanza injustamente.
Otamendi anunció su retiro de la Selección Argentina en octubre de 2026, tras una carrera internacional extensa que incluyó la consagración en el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América. Su figura sigue siendo central en River, donde ejerce un liderazgo que va más allá de lo deportivo y sus declaraciones tienen peso institucional dentro del fútbol argentino.
Lo que hace más significativas estas palabras es el timing: Otamendi no es un jugador que suele hablar de más ni exponerse públicamente con críticas a la AFA. Que lo haga ahora, en este contexto, y con esta contundencia, indica que el malestar en el club va más allá de la derrota ante Boca y apunta a un problema estructural que varios sectores del fútbol argentino vienen denunciando hace meses.
La pelota queda ahora del lado de la AFA. Tapia no respondió públicamente al momento en que esta información fue publicada, pero la presión sobre la conducción del organismo madre del fútbol argentino se acumula desde distintos frentes. Si las críticas de una figura de la jerarquía de Otamendi no generan algún tipo de respuesta institucional, el silencio también será leído como una respuesta.
El fútbol argentino llega a esta etapa de la Liga Profesional con el fantasma del arbitraje sobrevolando la competencia. Que el capitán de uno de los clubes más grandes del país pida abiertamente transparencia —o directamente ironice con que la AFA designe un campeón— es una señal de que la confianza en las instituciones del fútbol está en un punto crítico.













