
El entrenador busca variantes para el duelo en Córdoba mientras la despedida de Messi de la Albiceleste domina el clima del equipo nacional.
Lionel Scaloni enfrenta uno de los desafíos más complejos de su ciclo al frente de la Selección argentina: diseñar un equipo competitivo para el choque ante Bolivia en Córdoba sabiendo que ese será, según todo lo que se confirmó, el último partido de Lionel Messi con la camiseta albiceleste. El técnico trabaja en variantes para la formación pensando en una Argentina sin su figura más determinante.
El partido forma parte de la fecha FIFA de octubre de 2026 y se jugará en la ciudad de Córdoba, aunque no trascendió el estadio exacto ni la hora confirmada del encuentro. Bolivia llega como un rival históricamente accesible para Argentina en eliminatorias, lo que le da a Scaloni un margen relativo para experimentar con el equipo sin exponer demasiado el resultado en un momento emocionalmente cargado.
Messi anunció —o dejó trascender con suficiente claridad— que este encuentro ante Bolivia será su despedida de la Selección mayor. El rosarino acumula una carrera en la Albiceleste que incluye la Copa del Mundo de Qatar 2022, tres títulos de Copa América y el récord de goles y asistencias en la historia del equipo nacional. Su retiro representa el fin de una era que redefinió al fútbol argentino en términos simbólicos y competitivos.
El dato más significativo es precisamente la magnitud del vacío que Messi dejará en términos futbolísticos. Scaloni no tiene un sucesor natural: ningún jugador del plantel combina hoy la capacidad de desequilibrio individual, la visión de juego y la gravitación en momentos decisivos que caracterizaron al capitán. La pregunta que organiza el trabajo del cuerpo técnico es si Argentina puede construir un juego colectivo que no dependa de una individualidad excepcional.
Lo que sigue después del partido ante Bolivia es una Selección en proceso de reconstrucción de identidad. Scaloni deberá definir si acelera la incorporación de jugadores jóvenes o apuesta a un núcleo de experimentados que ya ganaron con Messi. Cualquiera de los dos caminos implica riesgos en un contexto donde las Eliminatorias Sudamericanas y el próximo ciclo mundialista estarán siempre como vara de comparación.
Argentina despedirá a Messi en Córdoba con el peso de saber que después no hay un plan B equivalente, solo un plan diferente. Scaloni tendrá que convencer primero a su propio plantel y luego a un país entero de que la Selección puede seguir siendo protagonista sin el mejor jugador de la historia. Eso no se logra con una formación ni con un partido: es un proceso que definirá el próximo ciclo del fútbol argentino.















