El Servicio Meteorológico Nacional anticipó que el fenómeno climático tendrá una intensidad fuerte o muy fuerte en el centro-este argentino. Hay zonas con anegamientos y marcas térmicas veraniegas.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió este miércoles una alerta naranja por tormentas severas que golpean con fuerza el noreste argentino, con ráfagas que superan los 90 kilómetros por hora, intensa actividad eléctrica y caída de granizo. El fenómeno se enmarca en los coletazos del denominado Súper Niño, una fase climática excepcional caracterizada por el recalentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial que altera los patrones de precipitaciones en todo el continente.
Las provincias que registran el mayor nivel de riesgo y sobre las cuales pesa la alerta naranja son Misiones, Corrientes, Chaco y Santa Fe, donde los organismos de control prevén valores de precipitación acumulada que oscilarán entre los 90 y los 190 milímetros. En paralelo, el SMN dispuso el nivel de alerta amarilla por tormentas similares para los distritos de Formosa, Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca, extendiendo la zona de inestabilidad a gran parte del norte y centro del país.
Este frente de tormentas severas encuentra antecedentes inmediatos en los destrozos registrados en distintos puntos de la región centro. En la localidad cordobesa de Corral de Bustos, un violento temporal dejó calles anegadas y vehículos bajo el agua tras registrarse marcas pluviales extraordinarias de 116 milímetros caídos en un lapso inferior a las diez horas, una postal que se repitió con matices en diversos municipios santafesinos.
Lo llamativo de este escenario meteorológico es el contraste térmico y geográfico que acompaña al Súper Niño, un fenómeno que se configura oficialmente cuando la temperatura superficial del mar en la región Niño-3.4 supera en más de 2 °C los valores promedio históricos. Mientras el noreste sufre la furia de las tormentas naranjas, la Ciudad de Buenos Aires transita una jornada de tiempo sumamente inestable, con bancos de niebla matinales, amenaza constante de chaparrones y una temperatura máxima que ya anticipa el verano porteño.
Ante este panorama, las autoridades provinciales y de defensa civil mantienen los comités de emergencia en máxima vigilancia, especialmente en las zonas rurales y ribereñas de Chaco, Santa Fe, Corrientes y Misiones, más expuestas a desbordes e inundaciones repentinas. Los equipos técnicos advierten que las próximas horas serán críticas debido a la persistencia del frente de tormenta y a la saturación de los suelos en las cuencas hídricas del Litoral.
La continuidad de este régimen de lluvias extraordinarias pone a prueba la infraestructura de los centros urbanos más golpeados y obliga a los gobiernos provinciales a destinar recursos extraordinarios de asistencia. La evolución de los radares del SMN determinará si la alerta naranja se extiende a nuevas jurisdicciones a medida que el núcleo de mal tiempo se desplace hacia el este.













