El último estudio de la consultora CB Global Data evaluó la imagen de los tres dirigentes en los 24 partidos del Gran Buenos Aires. El Presidente no logró imponerse en ningún distrito.
La erosión de la imagen presidencial sumó un nuevo revés territorial en el corazón electoral del país, donde una medición reciente expuso un escenario sumamente adverso para la Casa Rosada. En el Gran Buenos Aires, el gobernador bonaerense Axel Kicillof no sólo mantiene una amplia ventaja sobre Javier Milei, sino que el mandatario también quedó relegado en la interna oficialista frente a su aliada y rival circunstancial Patricia Bullrich.
El relevamiento estuvo a cargo de la consultora CB Global Data, dirigida por Cristian Buttié, y comprendió entre 503 y 754 entrevistas en cada uno de los 24 municipios que conforman el Conurbano, con un margen de error estimado entre el 3% y el 4%. El estudio cotejó los niveles de aceptación pública de los tres dirigentes principales, arrojando un balance lapidario para el líder libertario, que quedó marginado del primer puesto en la totalidad de los distritos evaluados.
Este mapa de situación consolida una tendencia histórica en la región metropolitana, donde el peronismo conserva históricamente sus mayores núcleos de resistencia frente a las propuestas de ajuste fiscal impulsadas desde el Ejecutivo nacional. La pulseada no sólo mide gestión, sino la capacidad de supervivencia política en un territorio densamente poblado que concentra el mayor caudal de votantes de la provincia de Buenos Aires y funciona como el principal termómetro social del país.
El dato más sensible que arroja el informe es la derrota de Milei frente a la actual jefa del bloque de senadores oficialistas en la mayor parte de la región. Mientras Kicillof lidera en 20 de los 24 partidos —con picos de favorabilidad en La Matanza con un 52,7%, Florencio Varela con un 52,2% y Almirante Brown con un 51,5%—, Bullrich se impone en los cuatro distritos restantes del norte y oeste, superando al Presidente en 21 de los 24 municipios relevados.
Pese a las diferencias territoriales, el estudio advierte que tanto la exministra de Seguridad como el jefe de Estado enfrentan un rechazo social generalizado en el GBA, con mediciones de imagen negativa que superan los 60 puntos en 19 de los 24 partidos analizados. El mandatario nacional encabeza los niveles de desaprobación más extremos al superar el 70% de imagen negativa en seis distritos, frente a los tres municipios donde Bullrich alcanza ese mismo umbral de rechazo.
La incapacidad del oficialismo nacional para perforar el techo opositor en el Conurbano anticipa una tensión creciente de cara a la estrategia electoral y la consolidación de liderazgos internos dentro del espacio gobernante. Con Kicillof capitalizando el descontento en los bastiones tradicionales del conurbano profundo, la disputa entre los socios de la coalición gobernante por el segundo puesto deja al descubierto la fragilidad del respaldo urbano a las políticas de la administración central.













