Un potente sismo de magnitud 7,4 sacudió a Colombia en la madrugada del lunes, generando pánico en gran parte del territorio nacional y dejando personas atrapadas bajo escombros. El epicentro fue ubicado en San José del Palmar, departamento del Chocó, a unos 280 kilómetros al oeste de Bogotá, y las ondas sísmicas se sintieron en ciudades tan distantes como Medellín, Cali y la propia capital.
Las autoridades colombianas activaron de inmediato los protocolos de emergencia, desplegando equipos de rescate en las zonas más afectadas. Los primeros relevamientos registraron serios daños estructurales en edificaciones residenciales y comerciales, mientras que los servicios de emergencia reportaron cortes de luz y agua en varios municipios del Chocó y departamentos vecinos.
Las réplicas continuaron durante las horas siguientes al sismo principal, complicando las tareas de rescate y generando nuevas evacuaciones preventivas. Organismos internacionales como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) se pusieron en contacto con las autoridades locales para evaluar la necesidad de asistencia exterior.
A medida que avanza el día, el balance de víctimas y damnificados podría incrementarse significativamente. Los especialistas advierten que la zona del Chocó presenta alta actividad sísmica histórica, lo que refuerza la urgencia de revisar los protocolos de construcción y prevención de desastres en toda la región andina.















