La angustia se profundiza entre los familiares de las víctimas del terremoto en Venezuela. Miles de personas llevan días sin poder comunicarse con sus seres queridos afectados por el sismo, ya que las redes de telecomunicaciones permanecen restringidas o directamente cortadas en las zonas más golpeadas.
La ausencia de información oficial agrava la situación. Los allegados, muchos de ellos desde el exterior o desde otras provincias venezolanas, confían en que el silencio obedezca únicamente a fallas logísticas y de infraestructura, aunque la incertidumbre alimenta los peores temores ante la magnitud del desastre natural.
Organizaciones humanitarias internacionales intentan ingresar a las áreas afectadas para dimensionar el impacto real del terremoto. La falta de transparencia del gobierno venezolano en la gestión de la emergencia suma presión sobre las autoridades para que habiliten canales de comunicación y asistencia de manera urgente.















