
A casi cuatro días de la serie de terremotos que devastaron Venezuela, el balance oficial confirmó 1.450 muertos, una cifra que sigue en ascenso mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros. Miles de personas permanecen desaparecidas y al menos 189 edificios registraron colapsos o daños estructurales severos en distintas zonas del país.
El gobierno argentino confirmó la muerte de seis compatriotas en la tragedia. La Cancillería recibió 215 pedidos de asistencia consular y un argentino permanece hospitalizado en Venezuela. La catástrofe es considerada una de las más graves de la historia sísmica reciente del país caribeño, cuya infraestructura ya se encontraba debilitada por años de crisis económica e institucional.
La comunidad internacional intensificó el envío de ayuda humanitaria, aunque el acceso a las zonas más afectadas continúa siendo dificultoso. Para Argentina, la situación implica un desafío consular de gran magnitud en un país con el que los vínculos diplomáticos son históricamente complejos bajo el gobierno de Nicolás Maduro.















