
Carlos Bianco salió a marcar territorio dentro del peronismo bonaerense en un momento de alta tensión interna.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, respaldó la realización de elecciones primarias dentro del peronismo después de que trascendiera que Cristina Kirchner evalúa postularse para disputar la conducción del espacio. La declaración no fue casual: llegó en un momento en que la ex presidenta busca imponer su candidatura sin pasar por un proceso interno de selección.
Bianco, considerado el principal operador político del gobernador Axel Kicillof, sostuvo que «cada sector del peronismo propondrá sus candidatos» y que «el pueblo peronista va a definir». La frase es una señal directa: desde la órbita kicillofista no están dispuestos a que Cristina llegue a la conducción del PJ bonaerense por aclamación o por presión, sin competencia.
La tensión entre Kicillof y Kirchner viene escalando desde que el gobernador se negó a adherir automáticamente a la línea de la ex presidenta en la disputa por el control del Partido Justicialista. Kicillof construyó su propio espacio de poder en la provincia y no quiere quedar subordinado a la conducción nacional que Cristina pretende reinstalar.
El dato que cambia la lectura es que Bianco salió a hablar él, no Kicillof. Eso tiene una lógica política precisa: el gobernador evita el enfrentamiento directo con la ex presidenta, pero deja a su ministro más leal marcar la cancha. Es una táctica de conflicto administrado que el kirchnerismo conoce bien y que ahora se usa contra su propia fundadora.
Lo que viene depende de si Cristina avanza formalmente con su candidatura al PJ bonaerense o nacional. Si lo hace, el escenario de una interna abierta se vuelve inevitable. HECHO CONFIRMADO: Bianco defendió las PASO. ESCENARIO POSIBLE: Kicillof decida competir o apoyar a un candidato propio si Cristina formaliza su postulación.
El peronismo bonaerense enfrenta su división interna más visible en años. Que el hombre de mayor confianza de Kicillof salga a reivindicar las primarias el mismo día en que Kirchner mueve sus piezas no es coincidencia: es una respuesta política en tiempo real a una disputa que definirá el futuro del espacio opositor de cara a 2027.













