El Xeneize recibe al conjunto paulista en la Bombonera por la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Con Arruabarrena al mando, el equipo intenta hacer valer su paternidad histórica sobre los brasileños frente a un presente condicionado por las sequías como visitante.
Boca Juniors se enfrenta esta noche a un examen crucial que pondrá a prueba no solo su chapa continental, sino también su capacidad para sacudirse los complejos recientes frente a los equipos de Brasil. Desde las 21:30, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena recibirá a San Pablo en la Bombonera por el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El choque no es uno más: representa la oportunidad de revalidar una histórica paternidad en el plano internacional y, fundamentalmente, de encarrilar una serie que obligará al Xeneize a definir su suerte fuera de casa, un territorio que en el último tiempo le ha resultado llamativamente hostil.
El historial general de Boca frente a rivales brasileños muestra una vigencia envidiable, con 41 victorias, 37 empates y 32 derrotas sobre un total de 110 partidos disputados. El poder de fuego xeneize se agiganta en los duelos de eliminación directa (o "mata-mata"), donde logró imponerse en 18 de los 26 cruces que disputó a lo largo de su historia, abarcando octavos, cuartos, semifinales y finales. Frente a San Pablo en particular, el registro también le guiña el ojo al club de la Ribera: jugaron en 12 oportunidades, cosechando cinco triunfos argentinos, tres empates y cuatro derrotas, un balance que incluye la obtención de la Recopa Sudamericana 2006 bajo la conducción de Alfio Basile.
La mística boquense contra el fútbol de Brasil se forjó hace casi medio siglo, cuando el equipo conducido por Juan Carlos "Toto" Lorenzo alzó la primera Copa Libertadores del club en 1977 tras vencer, precisamente, a Cruzeiro. Desde entonces, la Bombonera se transformó en un terreno inexpugnable para los planteles brasileños. Sin embargo, en el seno de la dirigencia y el cuerpo técnico xeneize saben que la mística no juega sola y que el presente requiere de un golpe de timón urgente para cortar con una inercia que preocupa y desgasta.
Detrás del imponente historial se esconde un dato alarmante que expone las flaquezas del Boca moderno: el club lleva casi seis años sin ganar un partido en territorio brasileño. La última victoria oficial de visitante data del 2 de diciembre de 2020, cuando el equipo derrotó 1-0 a Inter de Porto Alegre con un recordado gol de Carlos Tevez. Desde aquel festejo, la racha negativa acumula visitas frustradas a Santos, Atlético Mineiro, Corinthians, Palmeiras, Fluminense (en la final del Maracaná), Fortaleza y Cruzeiro. Incluso en 2023, cuando eliminó a Palmeiras en semis, el pase se selló por penales tras empatar en los noventa minutos, dejando en evidencia una sequía que ya superó la peor racha histórica del club en ese país, registrada entre 1993 y 1997.
Para el compromiso de esta noche, Arruabarrena se vio obligado a meter mano en la estructura del equipo debido a la baja sensible de Milton Delgado, quien sufrió un desgarro en el isquiotibial izquierdo, y las ausencias de Ayrton Costa y Malcom Braida. Tomás Belmonte asoma para consolidarse en el mediocampo tras sumar rodaje ante Gimnasia de Mendoza. La rotación dispuesta en el torneo local permitirá la vuelta de habituales titulares como Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Lautaro Blanco, Santiago Ascacibar, Leandro Paredes, Miguel Merentiel y la probable inclusión de Sebastián Villa. Enfrente estará un San Pablo entonado que viene de vencer 2-0 a Atlético Mineiro y que cuenta entre sus filas con Jonathan Calleri, un viejo conocido de la casa.
La Bombonera será el escenario donde Boca deberá blindar su historia para no quedar expuesto a las urgencias que arrastra cuando cruza la frontera. En un fútbol continental cada vez más físico y millonario, el peso de la camiseta azul y oro sigue siendo un factor psicológico innegable, pero San Pablo llega con el rodaje y la jerarquía necesarios para quebrar cualquier estadística. El veredicto de los primeros noventa minutos determinará si Boca puede recuperar la autoridad de sus mejores épocas o si deberá viajar a tierras paulistas condicionado por sus propios fantasmas recientes.













