Itamar Ben Gvir acusó al Reino Unido de "robar violentamente" recursos del archipiélago. Javier Milei respaldó las publicaciones en redes sociales, mientras la Casa Rosada avanza con denuncias penales contra petroleras en la cuenca Malvinas Norte.
En un inédito movimiento de alto impacto diplomático, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, definió públicamente a las Islas Malvinas como un "territorio ocupado" y le exigió al primer ministro Benjamin Netanyahu que reconozca formalmente la soberanía argentina sobre el archipiélago. El sorpresivo posicionamiento de un integrante central del gabinete israelí irrumpió en un momento de fuerte fricción entre Tel Aviv y Londres, y fue inmediatamente amplificado por el presidente Javier Milei desde Buenos Aires.
A través de un extenso mensaje en la red social X, Ben Gvir sostuvo que "los británicos le roban violentamente al pueblo argentino" mediante perforaciones petroleras no autorizadas en el Atlántico Sur, al tiempo que solicitó la imposición de sanciones contra el Reino Unido mientras se mantenga la presencia colonial. Casi en simultáneo, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, exigió la expulsión del embajador británico en su país. Ambas declaraciones fueron reposteadas por el presidente Milei, validando la dura embestida del ala dura israelí contra el gobierno británico.
El alineamiento entre las posturas de los funcionarios israelíes y la agenda de la Casa Rosada coincidió con una avanzada judicial del gobierno argentino contra la actividad hidrocarburífera ilegal en la región. Tras la promulgación del Decreto 868/2026, que modificó la aplicación de la Ley 26.659 de regulación de la Plataforma Continental Argentina, el Ejecutivo formalizó una denuncia penal contra varias firmas multinacionales —entre ellas Navitas Petroleum y Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd.— por operar en la Cuenca Malvinas Norte con licencias ilegítimas otorgadas por el gobierno británico.
Detrás del encendido reclamo soberano se cruzan intereses económicos de envergadura e interna geopolítica: Navitas Petroleum, una de las principales empresas señaladas por la Justicia argentina por perforaciones sin autorización nacional, posee orígenes e inversiones profundamente ligados al mercado israelí. La postura pública de Ben Gvir exponenciando las críticas hacia las petroleras que operan bajo el amparo de Londres deja al descubierto las grietas diplomáticas e intereses contrapuestos dentro del propio tablero internacional que rodea la exploración de recursos en Malvinas.
De cara a los próximos pasos, la atención estará puesta en la reacción de la oficina de Netanyahu y si la presión de sus ministros de Seguridad y Finanzas se traduce en un cambio oficial de la diplomacia israelí sobre el Atlántico Sur, lo que desencadenaría una crisis sin antecedentes entre Tel Aviv y Gran Bretaña. En el plano local, la causa penal apalancada por el secretario de Finanzas Pablo Quirno y el procurador del Tesoro Sebastián Amerio busca avanzar con embargos y citaciones judiciales a los accionistas y directivos de las compañías petroleras denunciadas.
El guiño del ala dura del gobierno de Israel a la causa Malvinas y la inmediata repercusión de Milei exponen una compleja maniobra donde la política exterior argentina busca capitalizar los cortocircuitos de las potencias globales para reimpulsar el reclamo de soberanía. Con las denuncias penales en curso contra los ejecutivos petroleros, la efectividad del nuevo marco regulatorio argentino enfrentará su primera prueba decisiva en los tribunales.














