El arquero colombiano cometió un penal a los 92 minutos que dio en el palo y luego contuvo dos remates en la serie ante Vélez. La última atajada abrió el debate reglamentario.
Boca Juniors selló su clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina en una definición por penales cargada de dramatismo, suspenso y controversia reglamentaria frente a Vélez Sarsfield en Córdoba. Tras igualar sin goles en el tiempo reglamentario, el conjunto de Rodolfo Arruabarrena se impuso desde los doce pasos gracias a la actuación decisiva del arquero Álvaro Montero, quien pasó de quedar al borde de la condena en el tiempo de descuento a erigirse como la gran figura de la noche.
El trámite del encuentro mostró a un Boca dominante durante los primeros 75 minutos que no logró plasmar en la red las situaciones claras que generó. Sin embargo, el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto reaccionó con vitalidad en el tramo final y, a los 92 minutos, tras un contragolpe encabezado por Pellegrini, Simón Escobar fue derribado en el área por Montero. El árbitro Sebastián Zunino sancionó penal y amonestó al guardameta, pero Dilan Godoy estrelló su remate contra el poste derecho, manteniendo con vida a los de la Ribera.
Para Montero, el escenario de la definición no resultaba ajeno: venía de sostener una actuación similar en Chile frente a O'Higgins por los playoffs de la Copa Sudamericana. En la tanda cordobesa, el arquero colombiano ratificó sus credenciales al contener el primer disparo de la serie a Elías Gómez, lo que otorgó una ventaja anímica inmediata a sus compañeros antes del tiro definitorio.
La jugada que desató la controversia llegó en el último penal ejecutado por Thiago Silvero. Montero desvió el disparo para sellar la victoria, pero las distintas tomas de la transmisión televisiva mostraron que su pie izquierdo parecía estar unos milímetros por delante de la línea de cal al momento del impacto. Pese a que la Regla 14 exige que al menos una parte de un pie permanezca en contacto o alineada verticalmente con la línea de meta, el VAR, a cargo de José Carreras, no convocó a Zunino para repetir la ejecución.
Con esta victoria ajustada, Boca avanzó a la siguiente instancia del certamen federal, donde deberá enfrentarse a Racing Club en cuartos de final. El cruce asoma como un compromiso de alta exigencia para el equipo de Arruabarrena, que deberá corregir la falta de contundencia en los noventa minutos para no volver a depender de la fortuna de los palos ni de la pericia extrema de su arquero.
El desenlace ratificó a Montero como un especialista indiscutido en los momentos límite, aunque dejó encendidas las discusiones sobre la precisión del arbitraje por video en jugadas milimétricas. Boca sigue en carrera en la Copa Argentina, sostenido por la intuición de su arquero y una cuota de fortuna que le permitió esquivar la eliminación sobre el cierre.















