En una entrevista con la radio española COPE, el actor analizó el clima de la final del mundo y cargó con dureza contra los detractores del capitán: “Que se queden tranquilos, ahora no va a jugar nunca más”.
El retiro definitivo de Lionel Messi de la Selección argentina no solo abrió un vacío futbolístico imposible de llenar, sino que también desató un pase de facturas postergado contra quienes desgastaron la figura del capitán. En medio del duelo nacional por la partida deportiva del astro, el actor Ricardo Darín alzó la voz para señalar directamente a los sectores mediáticos y de la opinión pública que buscaron desestabilizar al ídolo en su última etapa con la camiseta albiceleste. Sus declaraciones, cargadas de indignación, exponen la amargura de un final que estuvo lejos de ser el idealizado por los hinchas.
Durante una entrevista con la emisora española COPE, conducida por el periodista Carlos Herrera, Darín repasó las sensaciones que dejó la reciente final de la Copa del Mundo disputada contra España. El actor reveló que percibió un clima extraño en la delegación nacional incluso antes del pitazo inicial, describiendo un desánimo visible e inusual en los jugadores al pisar el campo de juego. Sin embargo, el núcleo de su descargo apuntó a las denominadas campañas 'anti-Messi' que proliferaron en el último tiempo: 'Que se queden tranquilos. Ahora Messi no va a jugar nunca más en la selección. Esa gente puede irse a descansar, pero la verdad es que han hecho mucha fuerza para entorpecer y embarrar algo que no debería haber sido así', sentenció.
El contexto de la renuncia de Messi tiene una carga dramática insoslayable. Aunque los rumores sobre su retiro sobrevolaban el ambiente deportivo, la decisión terminó de precipitarse tras el reciente fallecimiento de su padre y representante, Jorge Messi. La pérdida familiar fue el detonante definitivo para que el jugador de 39 años diera el paso al costado, cerrando un ciclo que, si bien tuvo pasajes de gloria como la victoria ante Inglaterra en semis, concluyó con la dolorosa derrota frente a España y bajo una atmósfera de hostilidad y escrutinio público constante que Darín no dudó en denunciar.
El dato que cambia la lectura de esta despedida es la confirmación implícita de que el desgaste psicológico y mediático jugó un rol clave en la decisión de Messi. Las palabras de Darín no fueron un simple lamento de hincha, sino una acusación directa de que la presión externa logró quebrar la resistencia del capitán. Al elegir un micrófono de alta repercusión en España para lanzar sus dardos, el actor expuso una faceta incómoda de la cultura deportiva actual: cómo los discursos de odio y las críticas despiadadas terminaron acelerando la salida del máximo referente de la historia del fútbol argentino.
Con la confirmación del retiro y las heridas del plantel expuestas, la Selección argentina se adentra en un territorio desconocido. El cuerpo técnico y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) deberán iniciar una reconstrucción no solo táctica, sino también anímica, para un grupo que se mostró visiblemente golpeado en la última final. El debate que deja planteado Darín sobre el nivel de toxicidad en el entorno del fútbol profesional promete instalarse en la agenda pública, abriendo interrogantes sobre cómo se protegerá a las futuras figuras albicelestes del mismo desgaste.
La amarga defensa de Ricardo Darín deja en claro que el fin de la era Messi no estuvo marcado por la fiesta, sino por la tensión y el cansancio acumulado. El vacío que deja el capitán es inmenso, y el fútbol argentino ahora debe lidiar no solo con su ausencia en la cancha, sino con el peso de saber que las campañas de desprestigio cumplieron su cometido. La próxima etapa de la Selección estará inevitablemente bajo la lupa de una sociedad que empieza a procesar el costo humano detrás del éxito deportivo.















