Tras sus salidas de River, Monterrey y un breve paso por Mallorca, el DT argentino fue el elegido para comandar el proyecto de Red Bull. Su descargo sobre las exigencias del fútbol local y el inminente estreno continental.
Martín Demichelis dará el salto más exigente y vertiginoso de su carrera como entrenador al asumir la dirección técnica del RB Leipzig de Alemania, equipo con el que debutará el próximo jueves 10 de septiembre en la Champions League frente al Como de Italia. El cordobés de 45 años, cuya salida de River Plate en julio de 2024 todavía resuena en el fútbol argentino, llega al ambicioso club de la Bundesliga tras ser elegido directamente por Jürgen Klopp, el actual seleccionador alemán que hasta hace poco ejercía como director deportivo global de la corporación Red Bull. Este inesperado espaldarazo corporativo relanza la trayectoria de un técnico que, tras pasos irregulares por México y España, vuelve a la primera línea del fútbol mundial.
El desembarco de 'Micho' en Leipzig se produce luego de una escala sin brillo en Rayados de Monterrey y un posterior paso de apenas 12 partidos por el Mallorca español, donde no logró evitar el descenso a pesar de una cosecha de puntos aceptable. Sin embargo, su regreso a Alemania —país donde se formó como entrenador en las juveniles del Bayern Múnich— comenzó con el pie derecho: hilvanó un categórico 6-0 ante el Eintracht Trier por la Copa de Alemania y un sólido 3-0 frente al Borussia Mönchengladbach en el arranque de la Bundesliga. Ahora, el desafío adquiere escala continental con una Champions League en la que se cruzará con rivales de la talla del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, además de enfrentar en los bancos a viejos conocidos como José Mourinho, Enzo Maresca y Willy Caballero.
La reconstrucción de su imagen profesional se da a poco más de dos años de su traumático alejamiento de Núñez, donde cosechó 52 victorias, 17 empates y 18 derrotas. Aunque Demichelis se marchó habiendo conquistado los últimos tres títulos de la vitrina 'millonaria' (la Liga Profesional, el Trofeo de Campeones y la Supercopa Argentina), el desgaste con los hinchas y el periodismo terminó por eyectarlo del cargo. Más allá del plano estrictamente táctico, el ciclo en River quedó marcado por errores no forzados en la comunicación interna y externa, incluyendo filtraciones a la prensa que rompieron la confianza del plantel en un proceso que, paradójicamente, entregó un fútbol efectivo y por momentos de alto vuelo.
Detrás de este vertiginoso ascenso desde un descenso en España hasta la elite de la Bundesliga subyace una marcada diferencia de criterio cultural que el propio entrenador expuso sin rodeos. 'En Argentina no gustaba que explicara con detenimiento lo que pasaba en los partidos; en España y Alemania sí', analizó Demichelis, evidenciando el choque entre la impaciencia del entorno local y el pragmatismo europeo que valora su formación estructurada. La confianza de la factoría Red Bull en su metodología —la misma que aplicaba en el Bayern— parece blindarlo frente a las críticas de la opinión pública argentina, que juzgó con dureza su didáctica y sus decisiones de vestuario.
En lo inmediato, Demichelis deberá revalidar esta apuesta de la multinacional en un fútbol alemán altamente competitivo y en un club caracterizado por una rigurosa planificación institucional. El cordobés reveló que en Leipzig trabaja desde las 7 hasta las 21 horas bajo una estructura donde las incorporaciones no dependen del capricho del director técnico, sino de un trabajo mancomunado con el departamento de scouts para sortear un mercado de pases sobrevalorado. Las próximas semanas serán determinantes para observar si su propuesta de posesión agresiva y presión alta logra consolidarse en un plantel acostumbrado a las transiciones rápidas verticales de la escuela alemana clásica.
El debut europeo ante el Como italiano marcará el inicio de la prueba de fuego para Martín Demichelis, quien tras el silencio autoimpuesto sobre la actualidad de River busca demostrar que sus conceptos tienen chapa internacional. Protegido por el aval de Klopp y la estructura de Red Bull, el DT argentino asume el mando de un proyecto que no admite grises ni transiciones lentas. En un fútbol hiperprofesionalizado que prioriza el orden y los datos sobre la pasión, el cordobés tiene ante sí la oportunidad definitiva de justificar por qué la elite europea confió en su libreto táctico cuando en su propio país las urgencias le cerraron la puerta.















