
El Parque Nacional Iguazú tomó la decisión de forma preventiva ante proyecciones que anticipan precipitaciones extraordinarias en la cuenca del río Iguazú.
El Parque Nacional Iguazú dispuso el cierre preventivo de la Garganta del Diablo por un plazo de al menos 40 días. La medida responde al riesgo de crecidas extraordinarias vinculadas al fenómeno climático de El Niño, que genera lluvias por encima de la media en la región y puede elevar el caudal del río Iguazú a niveles que hacen peligroso el acceso a esa sección del parque.
La Garganta del Diablo es el atractivo más visitado de las Cataratas y uno de los destinos turísticos más importantes del país. Su cierre afecta de manera directa a operadores turísticos, guías, hoteles y a los miles de visitantes nacionales e internacionales que viajan a Misiones específicamente para ver ese punto del circuito superior.
No es la primera vez que la zona es clausurada por razones climáticas. El Parque Nacional Iguazú tiene protocolos de cierre ante crecidas que se activaron en varias oportunidades históricas, incluyendo durante eventos de El Niño anteriores. En esos casos, la pasarela que permite acercarse al borde de la caída queda bajo el agua o en riesgo estructural, lo que hace inviable cualquier circulación turística.
Lo que diferencia este cierre es la anticipación: la autoridad del parque tomó la decisión de forma preventiva, sin esperar a que la crecida ocurriera. Ese criterio de precaución, aunque razonable desde el punto de vista de la seguridad, implica que el cierre podría extenderse o levantarse antes de los 40 días dependiendo de cómo evolucione el caudal real del río en las próximas semanas.
El plazo mínimo anunciado de 40 días implica que la reapertura no ocurriría antes de finales de octubre. Si las precipitaciones superan las proyecciones, el cierre podría prolongarse. Los gestores del parque seguirán monitoreando los niveles del río para determinar el momento en que el acceso vuelva a ser seguro, pero eso es un proceso dinámico, no una fecha fija.
Mientras tanto, el resto del circuito de Cataratas —incluyendo el circuito inferior y parte del superior— permanece abierto. La Garganta del Diablo seguirá siendo visible desde la distancia, pero inaccesible: una imagen que resume, en cierta forma, la relación que el turismo de masas tiene con los caprichos del clima.













