
Un nuevo relevamiento sobre la distribución del ingreso en la Ciudad de Buenos Aires arroja datos que preocupan: la pobreza trepó del 19,9% al 21,1% y la indigencia saltó del 6,2% al 8,9% en el primer trimestre del año. Al mismo tiempo, el segmento de mayores ingresos creció, configurando una sociedad que se fragmenta por los extremos.
El fenómeno más llamativo es la contracción de la clase media, que cayó hasta representar apenas el 47% de la población porteña. Este estrato históricamente fue el sostén de la estabilidad social de la Ciudad y su reducción refleja el impacto acumulado de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo real de salarios y jubilaciones durante el último período.
Los datos corresponden al primer trimestre y no incorporan aún el efecto de eventuales mejoras salariales del segundo semestre. Economistas y referentes sociales advierten que la tendencia a la polarización puede profundizarse si no se generan políticas activas de redistribución, en particular para los sectores que quedaron en el límite de la vulnerabilidad.















