
Las ventas de consumo masivo en la Argentina registraron una caída del 2,6% interanual en julio, aunque el dato muestra una moderación respecto a meses anteriores, según el relevamiento de la consultora Scentia. En la comparación mensual, julio arrojó un alza del 4,2% frente a junio, una señal que los analistas miran con cautela pero también con cierto optimismo.
En el acumulado de los primeros siete meses del año, la retracción sigue siendo significativa, reflejando el impacto del ajuste económico sobre el poder adquisitivo de los hogares. Los rubros más golpeados continúan siendo los productos de limpieza e higiene personal, mientras que los alimentos básicos muestran mayor resiliencia en la canasta de compras.
Expertos del sector señalan que la mejora mensual podría estar vinculada a una leve recuperación del salario real en algunos segmentos y a promociones bancarias que incentivaron compras en supermercados durante el mes. Sin embargo, advierten que la comparación interanual seguirá siendo negativa al menos hasta el cuarto trimestre del año.
Las perspectivas para el segundo semestre dependerán en buena medida de la evolución de la inflación y del empleo formal. Si la tendencia de desaceleración de la suba de precios se consolida, algunos analistas proyectan que el consumo podría retornar a terreno positivo antes de fin de año, aunque la recuperación se anticipa gradual y dispar entre segmentos.















