A dos meses de asumir como jefe de Gabinete, defendió los ataques presidenciales a la prensa, reveló un llamado clave entre Karina Milei y el expresidente, y ratificó la ofensiva para eliminar las PASO.
A punto de cumplirse los primeros 1.000 días de gestión libertaria, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió a justificar el estilo confrontativo de Javier Milei y trazó la hoja de ruta política del oficialismo. En una extensa entrevista, el funcionario defendió los reiterados embates del mandatario contra el periodismo al sostener que al Presidente «le molesta la mentira y la difamación», y buscó contrastar ese accionar con administraciones anteriores al afirmar que en el pasado «otros presidentes te mandaban a la SIDE o a ARCA».
Santilli, quien asumió la jefatura de ministros tras su paso por el Ministerio del Interior, detalló las tres prioridades que le encomendó Milei: coordinar el gabinete para asegurar la ejecución del plan de gobierno, articular la estrategia parlamentaria junto a Patricia Bullrich en el Senado y Martín Menem en Diputados, y liderar la comunicación pública de las medidas oficiales. En ese esquema, relativizó los cuestionamientos a los modos presidenciales y argumentó que las reacciones del jefe de Estado responden a un «valor ético» frente a tergiversaciones sobre actos de gobierno, como las decisiones salariales para las Fuerzas Armadas y de seguridad.
El recambio en la Jefatura de Gabinete se inscribe en una etapa donde el oficialismo busca consolidar su minoría parlamentaria y acelerar reformas estructurales tras la elección de medio término. Según el ministro coordinador, el Gobierno logró revertir pronósticos de colapso social y económico, exhibiendo índices de estabilización que le permitirían a la Argentina hilvanar tres años consecutivos de crecimiento económico entre 2025 y 2027, un hito que no se registraba hace dos décadas.
En el plano estrictamente político, Santilli reveló una pieza clave del tablero de poder: una reciente conversación telefónica entre Karina Milei y Mauricio Macri que funcionó como punto de inflexión para reactivar las negociaciones entre La Libertad Avanza y el PRO. De acuerdo con el funcionario, las conversaciones avanzan en sintonía con los gobernadores amarillos y la mesa que integran Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, con el objetivo de sellar un acuerdo electoral integral tanto en la Ciudad de Buenos Aires —donde destacó el armado de la legisladora Pilar Ramírez— como en el territorio bonaerense.
De cara al calendario legislativo inmediato, la Casa Rosada ratificó que impulsará la reforma política para eliminar o suspender las elecciones primarias antes de diciembre, con el argumento de ahorrar 250 millones de dólares y evitar un desgaste electoral excesivo. En paralelo, Santilli explicitó su aspiración personal de competir por la gobernación de la provincia de Buenos Aires mediante una alianza que congregue a La Libertad Avanza, el PRO y sectores del radicalismo, al tiempo que garantizó que trabajará activamente en el proyecto de reelección de Milei.
La confirmación de Santilli como aspirante bonaerense y su descarte explícito de una carrera presidencial a futuro ordenan la interna libertaria en momentos de definiciones estratégicas. Mientras el Ejecutivo prepara una inminente cadena nacional donde Milei sentará posición sobre el reclamo de soberanía de las Islas Malvinas, el Gobierno acelera el armado político con el PRO para blindar su programa económico y sellar las alianzas electorales antes de que cierre el año.















