
Nacho Morgantini, profesor de Educación Física oriundo de San Fernando, llega a pasar hasta ocho horas diarias en transportes acuáticos para cumplir con su misión docente en las islas del Delta del Paraná. El recorrido en lancha, entre ríos, arroyos y obstáculos naturales, puede extenderse cuatro horas solo en el tramo de ida.
La historia de Morgantini visibiliza la realidad de cientos de docentes que trabajan en zonas de difícil acceso en la Argentina, donde el compromiso personal suple la falta de infraestructura. En el Delta bonaerense, muchas escuelas solo son accesibles por agua, lo que implica condiciones de trabajo muy distintas a las de los centros urbanos.
Lejos de quejarse, el docente convirtió su rutina en una forma de identidad profesional. Sus alumnos, hijos de familias isleñas dedicadas en su mayoría a la pesca y la producción artesanal, reciben clases con la misma dedicación que cualquier estudiante de ciudad. El vínculo entre el maestro y la comunidad isleña excede ampliamente lo curricular.
La historia de este profesor se viralizó en redes sociales y reavivó el debate sobre las condiciones laborales de los docentes rurales y la necesidad de políticas específicas de apoyo logístico para quienes trabajan en zonas aisladas. El Ministerio de Educación bonaerense aún no se pronunció sobre el caso.















