
La brecha entre ambos mercados se mantiene en niveles mínimos históricos, una señal que el Gobierno lee como estabilidad pero que los analistas observan con cautela.
Este martes 13 de octubre el dólar oficial se ofreció a $1.549 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue cerró la jornada a $1.540, prácticamente empatado con el tipo de cambio formal. La inversión de la relación tradicional —donde el paralelo siempre fue más caro— se convirtió en una constante en las últimas semanas.
El mercado de cambios opera desde abril de 2025 sin el límite de los 200 dólares mensuales para personas físicas, una liberalización que el Gobierno de Milei presentó como un hito del programa económico. Desde entonces, cualquier ciudadano puede adquirir divisas en bancos sin restricciones de cupo, lo que modificó la dinámica del mercado informal.
La casi nula brecha entre el oficial y el blue refleja que la demanda de dólares paralelos perdió urgencia para el pequeño ahorrista. Cuando acceder al mercado formal es posible y el precio es similar o incluso más bajo en el blue, el incentivo para recurrir a la informalidad desaparece.
El dato que más llama la atención es que el blue cotizó por debajo del oficial: $1.540 contra $1.549. Esa inversión, aunque sea de nueve pesos, marca un cambio de paradigma. Históricamente el blue funcionó como termómetro de la desconfianza; hoy, al menos en la foto del día, ese termómetro no marca fiebre.
Lo que está pendiente es si esta estabilidad resiste la dinámica política y fiscal de los próximos meses. El año electoral que se avecina suele presionar sobre las reservas y generar volatilidad cambiaria. Eso es un escenario posible, no un hecho confirmado, pero es el antecedente que domina la memoria de los operadores.
Por ahora, los números del 13 de octubre de 2026 muestran una calma que el Gobierno capitaliza como argumento de gestión. Si esa calma es estructural o coyuntural es la pregunta que nadie en el mercado puede responder con certeza todavía.














