
En lo que va de junio, el tipo de cambio acumuló una suba que superó a la inflación mensual, devolviendo al dólar a niveles que no se registraban desde principios de 2026. El fenómeno se explica por una mayor demanda del sector privado combinada con una menor intervención del Banco Central para contener la cotización.
Los analistas consultados advierten que la presión cambiaria podría continuar en las próximas semanas, especialmente si no se recupera el ritmo de liquidación del agro o si la demanda de divisas para importaciones sigue en alza. La reducción del apoyo oficial al mercado marca un giro respecto de la estrategia que el Gobierno venía sosteniendo.
El dato inquieta en un contexto donde el Ejecutivo apostó fuerte al ancla cambiaria como herramienta antiinflacionaria. Si el dólar sigue escalando por encima del IPC, el esquema podría verse comprometido antes de que termine el segundo semestre, lo que obligaría a revisar la política monetaria con mayor urgencia.















