Tras la histórica victoria sobre Novak Djokovic, el bonaerense sostuvo su momento firme en Flushing Meadows y se impuso en cuatro sets al italiano. Habrá cruce albiceleste por el pase a octavos de final.
Mariano Navone no afloja el ritmo en el US Open. Luego de dar el golpe más impactante del torneo al derrotar a Novak Djokovic en el debut, el bonaerense ratificó su notable presente en Nueva York al superar en cuatro sets al italiano Matteo Berrettini. Con esta victoria, avanzó por primera vez a la tercera ronda del certamen y garantizó un mano a mano 100% argentino en la siguiente fase frente a Tomás Etcheverry.
En un encuentro que demandó tres horas y 29 minutos de intenso desgaste físico y mental, Navone (ubicado en el puesto 49° del ranking ATP) remontó un inicio adverso para imponerse por 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6 (7-4). El desarrollo del juego exhibió el contraste entre la potencia del servicio del italiano —que conectó 15 aces— y la insostenible acumulación de 77 errores no forzados provocados por la consistencia táctica del argentino. Navone sostuvo un ritmo asfixiante desde el fondo de la cancha y exhibió temple en los momentos clave para cerrar el tiebreak decisivo.
La victoria cobra una dimensión superior al considerar la progresión del tenista nacional. Navone no solo venía de eliminar al ex número uno del mundo, sino que además disputará por primera vez la tercera ronda en las canchas de cemento de Flushing Meadows. Por su parte, Tomás Etcheverry (32°) selló el pasaje al duelo entre compatriotas tras vencer al británico Jacob Fearnley por 6-3, 6-3, 3-6 y 6-3. Pese a una prolongada interrupción por lluvia que amenazó con enfriar el partido, el platense mantuvo la solidez para meterse por sexta vez en esta instancia de un Grand Slam.
El cruce entre Navone y Etcheverry encierra una particularidad estadística relevante: será el primer enfrentamiento oficial entre ambos en el circuito principal de la ATP. El historial registra dos antecedentes previos en las categorías Challenger y Future, ambos disputados sobre polvo de ladrillo con victorias para Etcheverry. Sin embargo, las condiciones del cemento estadounidense y la inercia anímica con la que llega Navone plantean un escenario inédito donde el choque asegura, de antemano, la presencia de un tenista argentino entre los 16 mejores del torneo.
De cara al compromiso de este jueves, la balanza medirá el rodaje y la jerarquía que Etcheverry ha consolidado en certámenes de máxima categoría frente a la envidiable racha de confianza de Navone. Las claves pasarán por la gestión del resto frente al servicio del platense y la capacidad de ambos para sostener la intensidad física en una superficie exigente que suele penalizar el margen de error.
El tenis argentino se asegura así un protagonismo central en la segunda semana del último Grand Slam del año. El cruce directo no solo medirá la vigencia de dos figuras de la nueva camada nacional, sino que dejará un cupo confirmado en octavos de final para la delegación albiceleste en Nueva York.














