
El gobierno de Estados Unidos habría reforzado su presencia de inteligencia en Cuba en medio de una de las crisis más profundas que atraviesa la isla en décadas, según información publicada por el medio especializado Politico. La medida se enmarca en una escalada de tensiones diplomáticas que Washington mantiene con La Habana.
La estrategia norteamericana apuntaría a incrementar la presión sobre el régimen cubano aprovechando su situación de vulnerabilidad, agravada por el colapso energético, la escasez de alimentos y el éxodo poblacional masivo que experimenta el país caribeño desde hace años.
El movimiento suma una nueva variable de conflicto en una región latinoamericana ya convulsionada. Analistas advierten que la iniciativa podría provocar una respuesta diplomática de los aliados de Cuba, particularmente Venezuela y Nicaragua, complicando aún más el tablero geopolítico hemisférico.















