El piloto argentino Franco Colapinto, figura emergente de la Fórmula 1, generó una ola de especulaciones entre sus seguidores tras una enigmática publicación en redes sociales que sugería un posible cambio en su dorsal para la próxima temporada. La frase, que hacía referencia directa a la posibilidad de «extrañar» su número, desató la inquietud sobre la identidad que portaría en el monoplaza de Alpine en 2026, un momento crucial en su carrera dentro de la máxima categoría. Este tipo de comunicación, si bien suele ser un mero gancho estacional, impacta profundamente en un deporte donde el número es un elemento intrínseco de la marca personal del competidor.
La confusión se originó en un mensaje de fin de año donde Colapinto incluyó la frase: «¡Se van a extrañar las carreritas y el 43!, pero dentro de poco volvemos», acompañada de un tema musical asociado a la nostalgia. Los fanáticos interpretaron que el joven de 22 años podría estar anunciando la sustitución de su icónico dorsal, generando una avalancha de consultas y comentarios que lo obligaron a tomar una decisión inusual: editar el texto original, eliminando la referencia al «43» para calmar las aguas.
Fuentes cercanas al equipo Alpine y a la cúpula directiva del piloto confirmaron que la alarma fue producto de una simple «mala interpretación» del posteo. El número 43 está garantizado en el monoplaza de Colapinto, ya que la normativa vigente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) exige a los pilotos elegir un número fijo al ingresar a la categoría y mantenerlo durante, al menos, dos temporadas. Así, el dorsal que lo acompañó en sus primeros Grandes Premios seguirá siendo su sello distintivo.
La permanencia del número no es una cuestión menor, sino un símbolo de profundo significado personal para el oriundo de Pilar. Colapinto utiliza el 43 en homenaje a su padre, Aníbal Colapinto, quien lo portó en sus competiciones de Turismo Nacional. Este dorsal era una rareza en el paddock de la F1, ya que nadie lo había empleado durante 41 años antes de su llegada, y ahora forma parte de un hito histórico.
De hecho, fue con este número que Franco Colapinto inscribió su nombre en los registros al convertirse en el decimoquinto piloto en la historia de la F1 en usarlo, y el primero en la era moderna en sumar puntos con él. Su octavo puesto en el Gran Premio de Azerbaiyán de 2024, que significó cuatro unidades para la escudería Williams, revalorizó instantáneamente la cifra, cimentando una narrativa de éxito personal y tributo familiar.
Con la controversia del dorsal zanjada, la atención de Colapinto se centra ahora en la intensa preparación de la temporada 2026 junto a Alpine, tras haber asegurado su continuidad en la escudería francesa. Se espera su regreso a la fábrica de Enstone a principios de enero para los ensayos privados autorizados por la FIA, que se realizarán del 26 al 30 de ese mes en Barcelona. El desafío ya no será su número, sino consolidar su posición en un campeonato que se iniciará en marzo en Australia, donde buscará expandir la exitosa huella que ya marcó con el innegociable número 43.















