El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajaron a Tierra del Fuego para retomar las obras frenadas en 2024 y coordinar con el gobernador Gustavo Melella un polo logístico hacia la Antártida.
En un movimiento con fuerte carga geopolítica y bajo el trasfondo de las renovadas rispideces diplomáticas con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, el Gobierno nacional resolvió reactivar la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia. La decisión busca consolidar a Tierra del Fuego como el nodo operativo, logístico y científico central de la Argentina para el Atlántico Sur y la proyección hacia el continente antártico.
Para formalizar el reinicio del proyecto, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, desembarcaron este viernes en la capital fueguina. La agenda de los funcionarios incluyó una recorrida por el predio asignado a la base y una reunión de trabajo de alto nivel con el gobernador provincial, Gustavo Melella, con el objetivo de coordinar las tareas técnicas y acelerar los plazos de ejecución de la obra.
La infraestructura en cuestión arrastra un historial de demoras y cambios de prioridades estratégicas: iniciada en 2022 bajo la gestión anterior, la edificación había quedado completamente paralizada durante el primer año del mandato de Javier Milei. La reactivación responde ahora a la necesidad de fortalecer la presencia soberana y la capacidad logística nacional en un área de alta sensibilidad territorial y marítima.
El dato más significativo reside en el giro estratégico de la Casa Rosada, que retoma con financiamiento y gestión una obra que había congelado, justo en un momento de creciente fricción diplomática con Londres. La reactivación de este enclave no solo pretende optimizar el abastecimiento a las bases antárticas, sino también disputar el peso operativo que actualmente ostentan las terminales logísticas bajo control británico en la región.
A partir de este relanzamiento, restará definir el esquema presupuestario definitivo y los cronogramas de obra para concretar el muelle y las instalaciones científicas y militares. El avance dependerá además de la fluidez del vínculo institucional entre el Poder Ejecutivo y la gobernación de Melella, un mandatario de signo opositor que, no obstante, mantiene una postura intransigente en la defensa de los derechos soberanos sobre el archipiélago.
Con esta jugada en el extremo sur del país, la administración nacional intenta enviar una señal concreta de reafirmación territorial y presencia militar. El desafío de los próximos meses pasará por demostrar si la reactivación de la base logra sostenerse en el tiempo con partidas presupuestarias reales frente al estricto ajuste del gasto público.













