Dirigida por la dupla Lovelace-Southern y guionada por el creador de Peaky Blinders, 'Don’t Look Back in Anger' repasa la gira mundial de los hermanos Gallagher en una producción de Disney que incluye su paso por la Argentina y una versión edulcorada de su historia.
El esperado reencuentro de Oasis en los escenarios ya tiene su documento audiovisual definitivo y oficial. Se trata de Oasis: Don’t Look Back in Anger, un documental de 123 minutos distribuido globalmente por Disney que retrata la masiva gira mundial realizada en 2025 por los hermanos Liam y Noel Gallagher. La producción, que busca posicionarse como la ratificación institucional de la paz entre los músicos tras quince años de disputas irreconciliables, expone la trastienda de los ensayos, el fervor del público internacional —con especial foco en las presentaciones realizadas en la Argentina— y una narrativa cuidadosamente estructurada para transformar el histórico caos del grupo británico en una épica de redención colectiva.
Bajo la dirección de Will Lovelace y Dylan Southern y con guion de Steven Knight —creador de la aclamada serie Peaky Blinders—, la película inicia con una declaración explícita de Liam Gallagher sobre la necesidad de la sociedad actual de encontrar un escape frente a la crisis global. Para ilustrar ese clima de época, la edición a cargo de George Cragg y Martina Zamolo despliega un montaje con imágenes de líderes mundiales como Vladimir Putin, Donald Trump, Keir Starmer y un pasaje de particular impacto local: Elon Musk junto al presidente argentino Javier Milei blandiendo una motosierra. La fotografía del film, calificado como apto para todo público, lleva la firma de Lol Crawley, James Laxton y Haris Zambarloukos.
La reconstrucción de la historia de la banda parte desde su traumática disolución ocurrida en agosto de 2009, cuando una violenta discusión en los camarines del festival Rock en Seine, en París, derivó en la cancelación de los shows y en tres lustros de enfrentamientos mediáticos. Sin embargo, el proyecto audiovisual saltea rápidamente los años de hostilidad para concentrarse en la intimidad de 2025: allí se observa a Noel al frente de la dirección musical y a Liam manteniendo una presencia silenciosa pero profesional durante los primeros ensayos. La trama busca justificar la vuelta del conjunto no solo como un fenómeno financiero de escala planetaria, sino como una respuesta a la demanda afectiva de fanáticos en Gales, Manchester, Brasil, Corea del Sur y la Argentina.
Detrás de la potencia sonora de los conciertos, la estructura del largometraje deja entrever un proceso de suavizado sobre la histórica agresividad de los Gallagher. Si bien el film rescata el ambiente de tribuna que rodea a sus presentaciones —incluyendo pasajes como la reunión de seguridad en el estadio de Cardiff donde la policía advierte sobre la 'mentalidad de rebaño' del público, similar a la del fútbol—, la narración prioriza el sentimentalismo por sobre el espíritu combativo que caracterizó al grupo en los años noventa. El dato políticamente más significativo de la cinta aparece sobre el final: un Noel Gallagher reflexivo admite ante la cámara sus propios errores del pasado y celebra que la banda haya tenido la oportunidad de cambiar su narrativa histórica, pasando de la autodestrucción al perdón.
El lanzamiento de esta producción abre interrogantes sobre la sostenibilidad del vínculo entre los hermanos en el largo plazo, una vez concluidas las exigencias contractuales de la gira y las obligaciones de promoción asumidas con la cadena Disney. Aunque el documental procura clausurar las dudas mostrando a una dupla madura y alineada tras el mismo objetivo comercial, los antecedentes del grupo obligan a mantener la cautela sobre el futuro institucional de la marca Oasis. En el terreno de la industria del entretenimiento, el modelo de biografía autorizada que impone este trabajo fija un antecedente claro sobre cómo los grandes artistas buscan controlar de manera absoluta el relato de su propio legado.
Con una factura técnica impecable y la confirmación de la escala argentina dentro de su metraje, Don’t Look Back in Anger funciona más como una celebración de la nostalgia noventosa y del alcance cultural del pop británico que como una radiografía sin filtro del conflicto familiar. Los seguidores de la banda encontrarán en la pantalla la ratificación del mito musical y la emoción del reencuentro masivo, mientras que los analistas del espectáculo registrarán cómo una de las formaciones más impredecibles del rock mundial terminó aceptando las reglas del entretenimiento corporativo para sellar, con guion calculado, su propia tregua.














