
El Likud encabeza la elección más reñida de los últimos años, pero la coalición de derecha no alcanza los 61 escaños necesarios para gobernar.
Con el 84% de los votos escrutados, el Likud de Benjamin Netanyahu encabeza los resultados de las elecciones en Israel celebradas este viernes, pero su coalición de gobierno no tiene garantizada la mayoría parlamentaria de 61 bancas en el Knesset que necesita para mantenerse en el poder. El escenario electoral es de extrema tensión y todo podría definirse en los votos que restan contar.
Su principal rival es Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor del Ejército israelí reconvertido en figura política de centro, quien lidera una alianza que busca desalojar a Netanyahu luego de años de controversias judiciales y del impacto político de la guerra en Gaza. Los partidos árabes también tienen un papel relevante en la aritmética parlamentaria, según indica el recuento parcial.
Israel convocó a elecciones anticipadas en un contexto de desgaste interno profundo: la gestión de la guerra contra Hamas, las negociaciones por los rehenes, las tensiones dentro de la coalición gobernante y los procesos judiciales contra Netanyahu configuraron un escenario de inestabilidad que terminó precipitando los comicios. Es la quinta elección en pocos años para un país acostumbrado a la inestabilidad parlamentaria.
El dato más relevante del recuento parcial es que ningún bloque tiene mayoría clara con el 84% computado, lo que abre la posibilidad de una negociación larga y compleja para formar gobierno. En el sistema israelí de representación proporcional, los partidos pequeños —incluidos los ultraortodoxos y los árabes— pueden ser determinantes para inclinar la balanza hacia cualquiera de los dos bloques principales.
Los resultados definitivos se esperan en las próximas horas. Si la coalición de Netanyahu no alcanza los 61 escaños, tendrá que ampliar acuerdos o ceder protagonismo; si Eisenkot logra armar una mayoría alternativa, Israel enfrentaría el primer cambio de gobierno en muchos años. Ambos escenarios implican semanas de negociaciones intensas antes de la formación de un gabinete.
Las elecciones israelíes tienen impacto regional y global: el resultado definirá la postura de Tel Aviv en las negociaciones de paz, el vínculo con Washington y la estrategia militar en curso. Con los votos aún en recuento, lo único seguro es que Israel llega al final del escrutinio más dividido que en cualquier elección reciente.













