
La medida, impulsada por el gobernador Zdero, busca sumar recursos productivos internos para responder a la emergencia habitacional de los desplazados por inundaciones.
Internos del Complejo Penitenciario del Chaco comenzarán a fabricar camas destinadas a familias evacuadas por las inundaciones que afectan distintas zonas de la provincia. La iniciativa fue anunciada por el ministro de Seguridad, Hugo Matkovich, en declaraciones a NORTE TV, y responde a una decisión directa del gobernador Leandro Zdero.
Matkovich explicó que el programa apunta a aprovechar los talleres productivos que ya funcionan dentro del penal para generar mobiliario de emergencia que pueda ser distribuido entre los evacuados. La fabricación de camas en contexto carcelario no es una novedad absoluta en el sistema penitenciario argentino, pero su aplicación directa a una emergencia climática activa le da a la medida un carácter urgente y concreto.
El Chaco atraviesa una temporada de lluvias que generó evacuaciones en distintos municipios, con familias que debieron abandonar sus hogares y fueron alojadas en centros de emergencia. La falta de mobiliario básico —colchones, camas, abrigo— es uno de los problemas más comunes en esos espacios, donde las condiciones de confort son mínimas.
El dato que distingue esta iniciativa es político además de logístico: que el gobierno recurra a la mano de obra penitenciaria para resolver una necesidad de emergencia implica un doble mensaje. Por un lado, que el Estado está buscando soluciones creativas con recursos propios; por otro, que los internos tienen capacidades productivas que el sistema puede y debe aprovechar. La reinserción como argumento de política pública, aplicado en una crisis concreta.
No se informó cuántas camas se producirán, en qué plazo ni qué localidades recibirán primero el mobiliario. Esos detalles operativos son los que determinarán si la medida tiene impacto real o queda como gesto simbólico. Es posible que en los próximos días el ministerio difunda un cronograma de producción y distribución, aunque eso no está confirmado.
Familias que perdieron todo por las inundaciones y personas privadas de su libertad que aportan trabajo para paliar esa situación: la imagen tiene fuerza. Ahora hay que ver si detrás de la iniciativa hay capacidad de escala suficiente para que las camas lleguen a quienes las necesitan antes de que la emergencia se prolongue demasiado.













