
La decisión pone en riesgo unos 80 puestos de trabajo y refleja el impacto de la política de apertura comercial sobre la industria nacional de electrodomésticos.
Electrolux anunció el cierre de su planta de producción en Rosario y confirmó que sostendrá su presencia en el mercado argentino a través de la importación de productos. La decisión implica una reconversión total del modelo de negocios de la empresa en el país, que pasará de fabricar localmente a operar como importadora y distribuidora.
Según información difundida por medios locales, el cierre afectaría a alrededor de 80 trabajadores. La empresa, de origen sueco y con operaciones en decenas de países, no precisó plazos definitivos para el cierre ni informó si ofrecerá programas de retiro voluntario o indemnizaciones adicionales a las legales.
El movimiento de Electrolux se produce en un contexto de fuerte apertura comercial impulsada por el gobierno nacional, que redujo aranceles de importación para distintos rubros incluyendo electrodomésticos. Esa política abarató los productos importados y encareció relativamente la producción local, presionando a las plantas industriales que no pueden competir en costos con manufacturas asiáticas o de otros países de la región.
El dato que complica el análisis es que Electrolux no sale del mercado argentino: sigue vendiendo, pero ya no produce. Eso significa que los márgenes comerciales se mantienen para la empresa mientras los empleos industriales desaparecen. Es la lógica exacta que los críticos de la apertura indiscriminada anticiparon cuando se discutió la política arancelaria.
El sindicato del sector y los trabajadores afectados podrían iniciar negociaciones con la empresa en los próximos días para discutir las condiciones del cierre. No está confirmado si habrá conflicto gremial abierto ni si el gobierno provincial o nacional intervendrá para intentar sostener la producción local.
Ochenta empleos industriales en Rosario es una cifra que, en el contexto de la industria manufacturera argentina, suma a un proceso de desindustrialización silenciosa que se viene registrando en distintos rubros. La planta cierra; la marca queda. Los que se van son los trabajadores.















