El equipo perdía 2-0 ante Montevideo City Torque por la Copa Uruguay y atraviesa una profunda crisis deportiva. Un futbolista reaccionó y se peleó a trompadas en el centro del campo antes de la suspensión del encuentro.
Una violenta invasión de campo por parte de la barra brava empañó el fútbol uruguayo durante el encuentro entre Danubio y Montevideo City Torque por la Copa Uruguay. Con el equipo franjeado perdiendo 2-0 a escasos segundos del silbato final, al menos dos hinchas encapuchados rompieron el cerco e ingresaron al terreno de juego para agredir físicamente a los futbolistas de su propio club, forzando la suspensión inmediata del partido en medio de escenas de extrema tensión.
El episodio ocurrió cerca del círculo central cuando los invasores sorprendieron al mediocampista Facundo Balatti, quien intentó escapar pero terminó siendo empujado, y al volante Sebastián Rodríguez. Sin embargo, la situación escaló en agresividad cuando Kevin Martínez corrió desde el área para increpar a uno de los agresores y se trenzó a golpes de puño con el barra antes de ser separado por sus compañeros y los efectivos policiales. Ante el descontrol imperante en el campo, el árbitro resolvió dar por terminado el cotejo cuando restaban apenas unos segundos de adición.
La agresión no fue un hecho aislado, sino la detonación de una profunda crisis institucional y deportiva que arrastra el conjunto franjeado. Danubio se encuentra sumido en zona de descenso directo y acumula una racha paupérrima con una sola victoria en sus últimos 15 partidos por el campeonato local, registrando su último triunfo en Primera División el lejano 25 de abril frente a Nacional. A este sombrío panorama se le sumó la reciente renuncia de su entrenador, Gustavo Matosas, dejando a un plantel golpeado sin conducción técnica clara.
Lo llamativo de la jornada no solo radicó en el ataque de los propios simpatizantes, sino en la reacción intempestiva del futbolista Kevin Martínez, quien rompió con el habitual repliegue de los deportistas ante estas situaciones y decidió enfrentar mano a mano al hincha enardecido. La insólita trifulca ocurrió justo después de que Nahuel da Silva convirtiera un doblete decisivo para Montevideo City Torque, liquidando las esperanzas de un Danubio que, paradójicamente, había dominado el desarrollo del juego en el tramo inicial pero no pudo plasmarlo en el marcador.
Tras los graves incidentes registrados y la posterior intervención policial para desalojar a los agresores, el tribunal de disciplina de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) deberá tomar cartas en el asunto de manera urgente. Se prevén duras sanciones que podrían incluir la pérdida de puntos, la clausura del estadio de Danubio y severas multas económicas, además de las acciones penales que la justicia local determine tras intentar identificar a los barras encapuchados a través de las cámaras de seguridad.
Con el boleto a la siguiente ronda de la Copa Uruguay prácticamente sentenciado a favor de Montevideo City Torque, la atención quedó centrada en las consecuencias institucionales y disciplinarias que enfrentará el club de la Franja. El violento cruce entre un jugador y un barra expone hasta qué punto la crisis deportiva sobrepasó todos los límites, en un vestuario golpeado que ahora deberá lidiar no solo con el fantasma del descenso, sino con un clima de inseguridad insostenible.















