El expresidente boliviano Evo Morales encabezó una multitudinaria marcha exigiendo la renuncia del actual mandatario Rodrigo Paz. Morales, quien enfrenta una orden de detención vigente, desafió públicamente al gobierno y condicionó su entrega a las autoridades judiciales. La movilización marca un nuevo capítulo de tensión política en el país altiplánico.
El líder del MAS exigió garantías judiciales antes de presentarse ante la justicia y cuestionó directamente la legitimidad del gobierno actual. «Si es macho, que dé la cara», declaró Morales ante miles de seguidores que se congregaron en las calles de La Paz. La marcha contó con amplio respaldo de sectores campesinos y sindicales afines al expresidente.
La escalada del conflicto político plantea nuevos interrogantes sobre la estabilidad institucional de Bolivia. Los analistas advierten que la polarización podría intensificarse en los próximos meses, especialmente si el gobierno decide avanzar con la captura de Morales. La situación mantiene en vilo a la comunidad internacional que observa con preocupación la crisis boliviana.















