
Millones de hogares tienen un extractor de baño instalado, pero pocos conocen el verdadero impacto que su uso correcto —o su abandono— puede tener. Según especialistas en construcción y salud ambiental, este dispositivo cumple una función que va mucho más allá de eliminar olores: regula la humedad, previene la formación de hongos y mejora la calidad del aire interior.
El debate sobre si encenderlo de manera sistemática o solo en momentos puntuales tiene respuestas concretas: los expertos recomiendan activarlo durante el baño y mantenerlo funcionando entre 15 y 20 minutos adicionales para garantizar una renovación efectiva del aire. Ignorarlo puede derivar en problemas estructurales como el deterioro de paredes y cielorrasos, además de afecciones respiratorias en los habitantes.
Con el auge de la construcción eficiente y los edificios cada vez más herméticos, la ventilación mecánica cobra un protagonismo renovado. Fabricantes de equipos de ventilación ya desarrollan modelos inteligentes que se activan de forma automática según sensores de humedad, integrando este pequeño electrodoméstico al ecosistema de los hogares conectados.















