
Volkswagen estudia una reestructuración de escala histórica que implicaría la eliminación de hasta 100.000 puestos de trabajo y el cierre de cuatro fábricas en territorio europeo. La decisión, aún en etapa de análisis, responde a la presión combinada de la caída en las ventas, la transición hacia la electromovilidad y el avance de competidores asiáticos, especialmente chinos.
El plan de la automotriz alemana con sede en Wolfsburgo representa uno de los mayores ajustes en la historia del sector automotriz europeo. Los sindicatos del sector ya anticiparon una fuerte resistencia a cualquier medida que implique despidos masivos, y se esperan negociaciones tensas entre la dirección de la empresa y los representantes de los trabajadores en las próximas semanas.
El impacto de una eventual reestructuración de Volkswagen trasciende lo corporativo: la marca es uno de los mayores empleadores privados de Alemania y su cadena de proveedores involucra a decenas de miles de puestos adicionales. La decisión final podría marcar un antes y un después en el modelo industrial europeo frente a la acelerada transformación del mercado automotriz global.














