
El emprendedor Franco Kalifon apuesta por una propuesta diferente en el mercado gastronómico porteño: una pizza finita, crocante y jugosa, servida por porción en el mostrador, que rescata un concepto casi en extinción en Buenos Aires. En su local, la pizza sale en pocos minutos y está pensada para el consumo rápido y de calidad.
Kalis —como se llama el emprendimiento— combina una masa liviana con ingredientes desarrollados especialmente para la propuesta. Los resultados hablan solos: el local pasó de vender unas 600 porciones por semana a aproximadamente 1.500, un crecimiento que refleja el éxito de apostar por la simplicidad y la tradición con un enfoque contemporáneo.
El fenómeno se inscribe en una tendencia gastronómica más amplia donde la simplicidad bien ejecutada desplaza a propuestas más complejas y costosas. La pizza al corte y el formato mostrador, históricamente populares en las ciudades italianas, encuentran en Buenos Aires un terreno fértil para reinventarse.















