
Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, salió a poner en duda la información difundida por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) respecto a una caída del consumo minorista del 3% en julio. El empresario tecnológico cuestionó la metodología y la representatividad de los datos, generando un encendido debate sobre cómo se mide realmente el consumo en la Argentina actual.
El presidente Javier Milei respaldó públicamente la postura de Galperin, sumándose a las críticas sobre el diagnóstico de CAME. Desde el oficialismo vienen sosteniendo que los indicadores del comercio tradicional no reflejan el dinamismo de plataformas digitales y nuevos canales de venta que concentran una porción creciente de las transacciones en el país.
CAME nuclea a comercios minoristas de todo el país y sus relevamientos son tomados habitualmente como referencia del estado del consumo popular. Sin embargo, voces del sector privado y del propio gobierno señalan que la entidad podría estar midiendo solo un segmento del mercado, omitiendo el crecimiento del comercio electrónico y las ventas informales o no registradas.
El cruce entre Galperin y CAME reaviva el debate sobre la calidad de los indicadores económicos disponibles en Argentina y quién tiene la autoridad para definir el pulso del consumo interno. Mientras el gobierno celebra señales de recuperación, el comercio físico advierte que el poder adquisitivo de los hogares sigue bajo presión, y la discusión sobre los datos se convierte en un campo de disputa política y económica.















