
Cada vez más estudios en el campo de la medicina veterinaria y la etología apuntan a una conclusión que muchos dueños de gatos intuían: los felinos domésticos pueden reflejar rasgos de personalidad de sus propietarios. La forma de ser, los hábitos y el estado emocional de las personas influirían de manera directa en el comportamiento y el carácter de sus mascotas.
Los investigadores señalan que los gatos son animales altamente sensibles al entorno afectivo en el que habitan. La ansiedad, la extroversión o incluso el nivel de estrés crónico del dueño dejarían una huella en la conducta cotidiana del animal, desde su nivel de actividad hasta su relación con otros individuos dentro y fuera del hogar.
El hallazgo tiene implicancias prácticas para la salud animal y humana. Los especialistas recomiendan que quienes noten cambios conductuales en sus gatos consideren también revisar su propio bienestar emocional, dado que el vínculo entre ambas especies es más profundo e interactivo de lo que la ciencia había documentado hasta hace pocos años.














