En una noche de dramatismo absoluto y giros inesperados, Huracán eliminó a Boca Juniors del Torneo Apertura 2026 tras imponerse por 3-2 en tiempo suplementario. El encuentro, disputado en una Bombonera que pasó del estupor a la ilusión y finalmente a la decepción, marcó el fin de una racha de 14 partidos invicto para el equipo local. Pese a terminar el partido con nueve jugadores, el conjunto de Parque Patricios mostró una resiliencia inquebrantable para asegurar su lugar entre los ocho mejores del certamen.
El planteo táctico de Diego Martínez, exentrenador xeneize, dio frutos temprano cuando Leonardo Gil sorprendió con un remate cruzado a los 5 minutos del primer tiempo, poniendo en ventaja al «Globo». Boca, que llegó al compromiso desgastado por su doble competencia y afectado por lesiones clave —como la del arquero Leandro Brey, quien jugó disminuido físicamente—, dominó el balón de manera estéril durante gran parte del juego. No fue sino hasta el minuto 87 cuando Milton Giménez logró el empate de forma agónica tras una revisión del VAR, forzando la prórroga.
El tiempo suplementario fue un despliegue de emociones cruzadas. Huracán recuperó la ventaja rápidamente gracias a la eficacia de Óscar Romero, quien cumplió con la «ley del ex» al convertir dos penales consecutivos que pusieron el marcador 3-1. La situación parecía sentenciada, pero el equipo visitante sufrió dos expulsiones en cadena que reavivaron las esperanzas locales. Ángel Romero descontó para Boca, dejando el partido 3-2 y transformando los últimos minutos en un asedio constante sobre el área defendida por Hernán Galíndez.
Este resultado representa un fracaso deportivo significativo para el ciclo de Claudio Úbeda al frente de Boca, que tras una fase regular sólida se perfilaba como el principal candidato al título. La acumulación de minutos y los traspiés físicos en la Copa Libertadores parecen haber pasado factura en el rendimiento colectivo. Por el contrario, Huracán ratifica su capacidad competitiva en instancias de eliminación directa, recordando su desempeño como subcampeón a mediados de 2025 y demostrando que cuenta con la jerarquía necesaria para pelear el trofeo.
El análisis experto señala que la clave del encuentro estuvo en la eficacia de Huracán para capitalizar los errores defensivos de Boca y en su disciplina táctica para aguantar el resultado con inferioridad numérica. La figura de Óscar Romero fue determinante, no solo por los goles, sino por su capacidad para manejar los tiempos del partido en los momentos de mayor presión. Boca, por su parte, deberá realizar una profunda autocrítica sobre su falta de profundidad y la vulnerabilidad exhibida ante las transiciones rápidas del rival.
Con esta victoria, Huracán se encamina a los cuartos de final con el impulso de haber eliminado a un gigante en su propio estadio. Para Boca, la eliminación abre un periodo de incertidumbre y obliga a centrar todos sus esfuerzos en el plano internacional para salvar el semestre. La Bombonera, que esperaba una fiesta, fue testigo de una de las mayores sorpresas del torneo, confirmando que en el fútbol argentino la jerarquía de los nombres no siempre garantiza la victoria en los duelos de eliminación directa.















