
La relación entre La Libertad Avanza y el PRO sigue atravesada por tensiones no resueltas. Según trascendió, el encuentro entre los espacios libertario y macrista dejó más recelos que acuerdos, en un clima político donde cada movimiento de los principales actores es leído como señal de cara a las elecciones legislativas de 2025.
En paralelo, el peronismo trabaja para contener a sus propios dirigentes y evitar nuevas fugas hacia el oficialismo o hacia espacios intermedios. La conducción del PJ nacional habría endurecido los mecanismos internos de disciplina partidaria ante el temor de perder referentes territoriales clave en provincias sensibles.
El caso más resonante de la semana fue el de Horacio Rodríguez Larreta, cuyo reposicionamiento fue descripto como un «triple salto mortal sin red»: el ex jefe de Gobierno porteño busca un lugar propio en el tablero sin anclaje claro en ninguna de las grandes fuerzas en pugna, lo que genera incertidumbre sobre su viabilidad política futura.
El escenario sugiere que la reconfiguración del sistema de partidos argentino aún no encontró su punto de equilibrio. Las alianzas de cara a la campaña legislativa seguirán siendo objeto de negociaciones intensas durante los próximos meses, con el oficialismo intentando ampliar su base y la oposición buscando no fragmentarse aún más.















