
El clima extremo cobró vidas en dos continentes durante las últimas horas. En el estado de Indiana, Estados Unidos, al menos cinco personas fallecieron a causa de tormentas severas que provocaron inundaciones récord. Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj realizando rescates en barrios anegados, mientras el gobernador activó protocolos de desastre.
Del otro lado del Atlántico, España también sufrió el embate de lluvias torrenciales. En Manzanedo de Valdueza, localidad del noroeste español, la rápida crecida de ríos y arroyos desató un aluvión que atrapó a varias personas en una bodega. El resultado fue la muerte de dos mujeres y lesiones en dos bebés que se encontraban en el lugar.
Ambos episodios reflejan una pauta que los científicos vienen advirtiendo: los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático. Las infraestructuras de drenaje y los sistemas de alerta temprana en muchas ciudades del mundo siguen sin estar preparados para absorber lluvias de esta magnitud.
Las autoridades de ambos países evaluaban la magnitud de los daños materiales y el número de personas desplazadas. En Indiana, se esperaban declaraciones de zona de desastre federal, mientras que en España los municipios afectados reclamaban asistencia urgente del gobierno regional para la recuperación de las comunidades devastadas.















