El DT interino rearmó el equipo con un solo volante central posicional. Entre los altibajos de Fausto Vera, las lesiones crónicas de Aníbal Moreno y opciones de compra millonarias, el 'León' busca al dueño de un puesto vacante desde la salida de Enzo Pérez.
La llegada de Leonardo Ponzio a la dirección técnica interina de River, tras la salida de Eduardo Coudet, trajo aire fresco en los resultados pero también instaló un debate futbolístico de fondo. El nuevo entrenador, una voz más que autorizada para hablar del mediocampo millonario, decidió patear el tablero táctico y regresar al esquema de un único volante central posicional. Esta decisión no solo expone las urgencias del plantel en esa zona, sino que reabre la discusión sobre quién debe ser el dueño de una camiseta que, desde la partida de Enzo Pérez, parece no tener un heredero definitivo.
El escenario actual tiene a Fausto Vera como el elegido para ocupar el eje del mediocampo, aunque su rendimiento muestra marcados altibajos. En lo que va del año, el ex Argentinos Juniors disputó 2.111 minutos en 29 partidos, registrando un gol y cuatro amonestaciones. Su principal competidor, Aníbal Moreno, está marginado por una discopatía lumbar y arrastra problemas físicos derivados de un esguince de rodilla derecha sufrido en el torneo pasado; en aquella ocasión, el ex Palmeiras se infiltró para jugar la final contra Belgrano, una muestra de carácter que terminó hipotecando su pretemporada y su regularidad física.
Para entender la encrucijada de Ponzio, hay que mirar el pasado inmediato. Tanto Marcelo Gallardo como el 'Chacho' Coudet solían apostar por un doble pivote defensivo, utilizando a Moreno y a Vera de manera simultánea, con el ex Racing más retrasado y el ex Atlético Mineiro suelto unos metros más adelante. El nuevo dibujo táctico del actual DT interino rompe esa sociedad de convivencia y los obliga a competir directamente por un solo puesto. Detrás de ellos asoma el juvenil Lucas Silva, elogiado por el técnico, pero que corre desde atrás en la consideración ante las urgencias del primer equipo.
El trasfondo de esta pulseada no es solo futbolístico, sino también financiero y contractual, un detalle que añade suspicacia a cada decisión del cuerpo técnico. River realizó una fuerte inversión de 7 millones de dólares para comprar el pase de Moreno a Palmeiras, firmándole un vínculo a largo plazo hasta diciembre de 2029. En contraste, Vera se encuentra a préstamo y su opción de compra, fijada por el Atlético Mineiro, asciende a la exorbitante cifra de 45 millones de dólares; un monto que obligará a la dirigencia a realizar un análisis minucioso sobre su rendimiento de acá a fin de año para determinar si se justifica semejante erogación.
El panorama inmediato obliga a Ponzio a consolidar su plan de juego con las cartas que tiene disponibles. Con Moreno descartado para el próximo compromiso frente a Atlético Tucumán debido a su dolencia en la baja espalda, Vera continuará como el eje del equipo. La evolución médica de Moreno marcará el ritmo de las próximas semanas, abriendo el interrogante de qué decisión tomará el entrenador una vez que ambos futbolistas estén en plenitud física y listos para disputarse el círculo central.
La resolución del dilema del 'cinco' será clave para el futuro futbolístico de River en el semestre. Ponzio, quien construyó su leyenda en Núñez batallando en esa misma porción de la cancha, tiene el desafío de moldear al jugador que logre darle equilibrio, sacrificio y juego limpio a un equipo que extraña la solvencia de otras épocas. La decisión final del DT no solo definirá la identidad táctica del Millonario, sino que también inclinará la balanza en la planificación económica y contractual de la institución de cara al próximo mercado de pases.














