
En un movimiento que sorprendió al sector, Lácteos Verónica comenzó a reactivar su planta productiva en simultáneo con su presentación en concurso de acreedores ante la Justicia. La empresa acumula deudas cercanas a los 16.000 millones de pesos y mantenía paralizada su producción desde principios de 2026.
La reactivación apunta a preservar empleos y a demostrar ante los acreedores que la compañía tiene viabilidad operativa, un argumento clave en cualquier proceso de reestructuración de deuda. El concurso preventivo es el mecanismo legal que permite a las empresas en dificultades negociar con sus acreedores sin caer en quiebra.
El sector lácteo argentino atraviesa una etapa de ajuste ante la caída del consumo interno y los costos de producción que no lograron acomodarse al ritmo de la desinflación. Lácteos Verónica es uno de los casos más resonantes de este proceso, pero no el único: varias pymes del rubro enfrentan situaciones similares de endeudamiento y contracción.
La evolución del concurso determinará si la empresa puede sostenerse en el mercado o si, por el contrario, sus activos terminarán en manos de nuevos operadores. Los proveedores de leche cruda y los trabajadores de la planta siguen de cerca cada paso del proceso judicial, dado que su futuro laboral depende directamente del resultado de las negociaciones.















