
El dato de julio consolida una tendencia al alza que refleja el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos.
La mora bancaria en los créditos destinados a familias alcanzó el 12,9% en julio de 2026, según los últimos datos disponibles del sistema financiero. El número representa un nuevo récord y una suba de 0,1 puntos porcentuales respecto al mes anterior, lo que confirma que la tendencia ascendente no cede pese a los indicadores macroeconómicos que el Gobierno suele exhibir como señales de estabilización.
El indicador mide la proporción del crédito a hogares que está en situación de incumplimiento, es decir, deudas que los tomadores no pudieron afrontar en los plazos acordados. Un porcentaje cercano al 13% implica que casi uno de cada ocho pesos prestados a familias argentinas está en riesgo de incobrabilidad, una cifra que presiona sobre la rentabilidad del sistema bancario y sobre la disponibilidad futura de crédito.
La mora viene escalando desde hace varios meses en un contexto de caída del salario real, alta inflación acumulada y ajuste del gasto público que contrajo el consumo interno. Las familias de ingresos medios y bajos fueron las más expuestas, especialmente quienes tomaron créditos personales o de consumo durante períodos de tasas más accesibles y hoy no pueden sostener las cuotas.
El dato que más llama la atención es que el récord se registra en un momento en que el Gobierno insiste en que la economía tocó fondo y empieza a recuperarse. La divergencia entre el discurso oficial y la evolución de la mora sugiere que la mejora macroeconómica —si existe— todavía no llegó a los bolsillos de las familias que tomaron deuda para sostener su nivel de consumo.
Lo que puede ocurrir de acá en adelante depende de si el crédito se contrae como respuesta al riesgo o si los bancos mantienen el flujo de préstamos con criterios más estrictos. Un enfriamiento del crédito al consumo profundizaría la caída de la actividad interna; si la mora sigue subiendo, los bancos podrían anticiparse y endurecer las condiciones de acceso. Ninguno de los dos escenarios es neutro para la economía real.
Con casi el 13% de mora en créditos a familias, el sistema financiero enfrenta un stress que los números agregados de estabilización no alcanzan a disimular. El récord de julio es, en términos concretos, la foto de una clase media y popular que llegó al límite de lo que podía pagar.














