A casi diez años de su última visita a la Argentina, Jay Kay se presenta este jueves en el Hipódromo de San Isidro en el marco de su tour latinoamericano, adelantando material inédito de su próximo álbum y celebrando tres décadas de vigencia.
Jay Kay regresa a la Argentina este jueves 17 de septiembre para ofrecer un show en el Hipódromo de San Isidro, en lo que constituye la séptima visita al país de Jamiroquai tras casi una década de ausencia en los escenarios locales. El desembarco de la formación británica rompe un prolongado bache de presentaciones en la región y reaviva el magnetismo de un proyecto que, desde la década del noventa, supo refundar el funk, el disco y el acid jazz a escala global.
El concierto forma parte de un vertiginoso tramo regional denominado Latin America Tour, que contempla ocho presentaciones en apenas 16 días repartidos entre la Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México. La cita en San Isidro no solo marcará el reencuentro con clásicos intergeneracionales como "Space Cowboy", "Alright", "Cosmic Girl" y "Virtual Insanity" —himno del que se cumplen 30 años de su lanzamiento—, sino que también funcionará como plataforma para probar en directo composiciones inéditas como "Disco Stays the Same", "Queen Machine" y "Shadow of the Night".
Nacido en Manchester en 1969, Jay Kay esquivó la tentación generacional del britpop de los noventa para construir un camino propio de proyección internacional. Tras concebir el nombre de la banda combinando las sesiones de jam con la fonética de la confederación indígena de los iroqueses luego de un viaje a Tailandia, el músico firmó en 1991 un contrato por ocho discos que le otorgó una libertad creativa infrecuente. Aunque la formación original duró pocos años, Jay Kay retuvo la marca y la firma de los temas —muchos concebidos junto al tecladista Toby Smith— para comandar el proyecto prácticamente como solista.
Detrás del deslumbrante despliegue escénico —famoso por la evolución de sus sombreros, que pasaron del casco de búfalo diseñado por su madre Karen Kay en su debut porteño en Ferro (1997) hasta el tocado automatizado con luces LED e impresión 3D inspirado en el pangolín para el disco Automaton (2017)— yace una vertiente de excentricidades y excesos automovilísticos. Coleccionista compulsivo de modelos exclusivos de Ferrari, Lamborghini y Mercedes-Benz, Kay acumuló severas sanciones viales, multas por circular a más de 240 kilómetros por hora y la suspensión de su licencia en Escocia, financiado por un caudal de regalías que alimentó tanto su perfil de bon vivant como sus romances de alto perfil con figuras como Winona Ryder, Heidi Klum y Kylie Minogue.
El show en el Hipódromo de San Isidro funciona además como el termómetro decisivo para medir la recepción del público antes del lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico, proyectado para finales de este año. De concretarse la salida de este álbum en 2026, la banda rompería un silencio de estudio que se arrastra desde 2017, tras un regreso a las giras pospandemia que fue deliberadamente gradual y recién cobró ritmo continuado en 2025 con el denominado The Heels of Steel Tour.
A casi tres décadas de su debut en suelo argentino, Jay Kay vuelve a poner a prueba la vigencia del sonido bailable y refinado que lo convirtió en un ícono inconfundible del cambio de siglo. Con un repertorio que mixtura la nostalgia de sus hits inoxidables con las primeras pruebas de su nuevo material, la noche en San Isidro dirimirá si la maquinaria del funk británico conserva intacta la elasticidad de sus mejores años.














