
El gendarme argentino que estuvo 448 días detenido en el país caribeño agradeció su libertad en el santuario mariano y apuntó contra el gobierno de Delcy Rodríguez.
Nahuel Gallo, el gendarme argentino que pasó 448 días detenido en Venezuela bajo cargos que Buenos Aires consideró políticos, participó de la peregrinación a Luján para agradecer su libertad ante la Virgen. Lejos de limitarse al gesto religioso, el uniformado aprovechó la visibilidad del acto para hacer declaraciones de fuerte contenido político.
Gallo apuntó directamente contra el gobierno venezolano encabezado por Delcy Rodríguez, quien ejerce funciones ejecutivas en el marco del régimen chavista, y reclamó por la situación de otros presos políticos que aún permanecen detenidos en Venezuela. Su caso había generado una crisis diplomática entre Argentina y Caracas que culminó con la ruptura de relaciones bilaterales.
El gendarme fue detenido en Venezuela en diciembre de 2023 cuando viajaba para visitar a su novia. Las autoridades venezolanas lo acusaron de espionaje, cargos que el gobierno argentino rechazó de plano. Su liberación, producida meses después tras intensas gestiones diplomáticas con intermediación de terceros países, fue celebrada como un logro de política exterior por la administración de Javier Milei.
Lo que Gallo eligió hacer con su primera aparición pública masiva dice mucho: no se quedó en el agradecimiento personal sino que convirtió la peregrinación en una plataforma para exigir que el caso de los presos políticos venezolanos no quede en el olvido. Es un mensaje que trasciende lo religioso y entra de lleno en el terreno de los derechos humanos y la política regional.
De cara a los próximos meses, la postura de Gallo podría ser utilizada por sectores del oficialismo argentino para mantener viva la presión diplomática sobre Venezuela en foros internacionales. No hay confirmación de si el gendarme planea tener un rol más activo en la vida pública, pero sus declaraciones sugieren que no tiene intención de guardar silencio.
Quedarse 448 días preso en Venezuela y salir dispuesto a hablar no es un gesto menor. Gallo llegó a Luján a agradecer, pero también a recordar que todavía hay personas en la misma situación que él vivió, y que el silencio cómplice también es una forma de complicidad.















