Europa atraviesa una de las olas de calor más mortales de su historia reciente. Solo en Francia, las autoridades sanitarias confirmaron al menos mil fallecidos durante el fin de semana, con las funerarias parisinas desbordadas ante la demanda sin precedentes. Italia mantiene 22 ciudades bajo alerta roja, Eslovaquia registró por primera vez 41 grados centígrados y los Balcanes enfrentan incendios forestales de gran magnitud.
El fenómeno no respeta fronteras: el calor extremo se desplaza progresivamente hacia el este del continente, complicando incluso operaciones militares en Ucrania, donde las altas temperaturas afectan la resistencia de las tropas en el frente. Organizaciones de salud internacionales advierten que los grupos vulnerables, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, son los más expuestos.
Expertos en clima señalan que estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático. Los gobiernos europeos evalúan planes de emergencia sanitaria de largo plazo, mientras la presión sobre los sistemas de salud pública alcanza niveles críticos en pleno verano boreal.















