
En un contexto político y social marcado por la polarización y la incertidumbre, la psicóloga chilena Pilar Sordo propone una mirada que interpela tanto a individuos como a líderes: la vida como un hotel donde cada uno elige cómo habitarla. La metáfora, lanzada en una entrevista reciente, resonó con fuerza en un momento en que muchos cuestionan el margen real de decisión ciudadana.
«La vida es un hotel; vos elegís cómo querés vivir y qué decisiones tomás», sintetizó Sordo, subrayando que la actitud personal ante las circunstancias define en gran medida la experiencia vital. Su enfoque, que pone el acento en la responsabilidad individual sin ignorar el contexto estructural, genera tanto adhesión como debate entre especialistas en salud mental y ciencias sociales.
El mensaje de Sordo cobra relevancia especialmente en el plano político, donde la narrativa de la impotencia ciudadana suele imponerse. Su postura invita a recuperar la agencia personal como herramienta transformadora, un mensaje que, más allá del ámbito terapéutico, tiene implicancias directas en cómo la sociedad procesa sus crisis colectivas.















