
El cierre de primera instancia abre paso a la Corte Superior, que deberá decidir los próximos pasos del largo litigio.
La jueza estadounidense Loretta Preska formalizó el cierre de la primera instancia en el caso que enfrentaba a la Argentina con fondos litigantes por u$s 16.100 millones. La magistrada acató la decisión previa que había anulado ese fallo y dejó sin efecto la condena, lo que representa un alivio significativo para las finanzas públicas argentinas en el plano internacional.
Preska, con sede en el Distrito Sur de Nueva York, había sido la autora original del fallo que ordenaba el pago de esa suma millonaria. La decisión de anulación había llegado desde una instancia superior, y la jueza procedió esta semana a formalizarla cerrando la etapa en su juzgado.
El caso tiene raíces en disputas vinculadas a concesiones y contratos con el Estado argentino, en un circuito de litigios que los fondos de inversión sostienen desde hace más de una década contra el país ante tribunales norteamericanos.
El dato que cambia la lectura es que el expediente no se archiva: la Corte Superior de apelaciones ahora tiene la palabra y deberá determinar si el criterio que anuló el fallo original se sostiene o si el proceso puede ser reabierto bajo otro encuadre legal. Argentina sigue expuesta, aunque por ahora sin condena vigente.
Lo que viene es incierto pero acotado: la Corte Superior deberá expedirse, y de ese pronunciamiento dependerá si la Argentina consolida el alivio o enfrenta una nueva instancia de reclamo. Hasta ese momento, la condena millonaria queda en suspenso.
Por ahora, el resultado concreto es que la Argentina sale de primera instancia sin la condena de u$s 16.100 millones sobre sus espaldas. Es un paso legal relevante, aunque el litigio internacional dista de estar cerrado definitivamente.













